Reflexionando el Evangelio

Reflexionando el evangelio | Servir y dar la vida

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XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

Ciclo B

 

“El Hijo del hombre ha venido a dar la vida por la redención de todos”.

Marcos 10: 35-45

 

El domingo pasado inició en Roma la celebración de la XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos. El tema eje -que será orado, reflexionado e impulsado en toda la Iglesia- es la sinodalidad como forma necesaria de ser Iglesia en tiempos de secularismos, vacío de valores y de principios éticos y espirituales. El Sínodo irá de octubre 2021 a octubre de 2023. Daremos información sobre su desarrollo en nuestras plataformas digitales y otros medios de comunicación.

 

La palabra Sínodo (syn = con, odós= camino) puede oírse extraña en tiempos en que el lenguaje visual lleva delantera. Sin embargo, la realidad que expresa el término es tan antiguo como la Iglesia misma. Más que una palabra suelta, rescatada del pasado, se refiere a una forma necesaria y precisa de ser Iglesia y estar eclesialmente en el mundo. Participación, comunión y misión son los sustantivos que sustentan y sostienen el ‘caminar juntos’ como Pueblo de Dios, cualesquiera que sean las circunstancias. La Iglesia está llamada a hacer este camino tomando en serio las realidades cambiantes de la época actual.

 

En la homilía pronunciada por el Papa Francisco en la misa de apertura reflexionó serenamente sobre las exigencias evangélicas del ‘caminar juntos y unidos’ como Iglesia. La actitud del joven rico ante la propuesta de Jesús fue meditada teniendo en cuenta el camino que debe recorrer todo cristiano y, por ende, nuestra Iglesia. Encontrar, escuchar, discernir son los verbos a conjugar en todas las fases y momentos del Sínodo.

 

Al escuchar el llamado del Evangelio de este domingo podemos añadir otros dos verbos a conjugar diariamente en el caminar sinodal: servir y dar la vida. Todo surge a propósito de las dificultades que pueden aparecer y, de hecho, aparecen en el camino: las luchas por el poder y las amenazas de rompimiento de la fraternidad y, por tanto, de la unidad entre quienes deben caminar juntos.

 

El mensaje de Jesús es claro y contundente: “El que quiera ser grande entre ustedes, que sea su servidor… Y el que quiera ser el primero, que sea el esclavo de todos”. Esto significa que el servicio a los demás respeta la dignidad de cada persona y contribuye fuertemente a construir fraternidad. Lo opuesto sería mal entender el poder como la capacidad de ejercer dominio sobre los demás pisoteando su dignidad y dañando severamente la fraternidad y la unidad.

 

El mes de octubre nos sigue ofreciendo la oportunidad de profundizar en/para ser Iglesia en misión permanente. Esto será realizable sólo si nos dejamos iluminar y guiar por el Espíritu Santo (el de Pentecostés) nos encontramos y escuchamos a los demás, discernimos la voluntad de Dios, servimos como el Señor nos ha servido y damos la vida cada día. Esto requiere ser humildes a prueba de vencer las tentaciones del poder que humilla y abusa de los demás.

 

Somos Iglesia sinodal en salida, en comunión, en/para la misión. Sigamos orando y trabajando.

 

Con pasión misionera, los bendigo.

 

+ Sigifredo

Obispo de/en Zacatecas

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