Cultura

Los historiadores, cuidadores de la memoria de los pueblos

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Isabel Medellín

ZACATECAS, ZAC.- En una época en la que los momentos relevantes se publican en historias de Facebook o WhatsApp, que mueren 24 horas después de haberse publicado, pensar en el trabajo de un historiador suena, como su principal materia de estudio: viejo, polvoso o hasta innecesario.

Pero el trabajo de estos especialistas es más que importante, ya que son ellos quienes promueven, conservan, difunden –y en algunos casos, distorsionan– la memoria histórica de las sociedades y si un pueblo no fuera consciente de ello, estaría destinado a vivir con el vacío que produce vivir sin identidad.

El historiador, un investigador crítico y con mucha paciencia

Para ser historiador se necesita vocación, no sólo por lo mucho que hay que leer, sino por la pasión que debe motivar a investigar, discutir, publicar y difundir aquello que se estudia. De ello está convencido Margil de Jesús Canizales Romo, director de la Unidad Académica de Historia de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), quien resalta como características principales del historiador el amor por la lectura, el hambre de conocimiento, una gran capacidad de crítica y mucha paciencia.

Estos tiempos, señala, exigen que quien ejerza el trabajo de historiador requiere seguir estudiando, obtener posgrados, y ponerse al tú por tú con quienes están discutiendo los temas actuales, pero todo ello alejado del concepto tradicional que se tiene de la Historia.

La decisión de estudiar esta licenciatura debe hacer que, por encima de las neuronas, se te mueva el corazón, pues toda investigación de un fenómeno social inicia con una inquietud que surge en la historia personal de cada uno, ya que para poder vislumbrar lo que le espera a la sociedad, es primordial que cada persona sepa de dónde viene y hacia dónde va.

“La Historia se hace desde el presente, desde que nos echamos un brinco hacia el pasado para explicarnos este momento y, así, poder vislumbrar cómo podría enfrentarse un futuro. Si no le damos esa utilidad práctica a la Historia, ésta no tendría razón de ser”.

Difundir el trabajo entre las grandes audiencias, un paso necesario

Pero, ¿los historiadores se sienten valorados por una sociedad que se rige por publicaciones hechas en redes sociales y que se pueden perderse en cuestión de horas? Canizales Romo reflexiona y dice que, para lograrlo, es necesario que el historiador se autocritique y trabaje porque su investigación llegue no sólo a colegas, intelectuales y especialistas, sino al gran público; “solemos menospreciar a las audiencias que, aunque no tienen una formación en la Historia, sí se interesan por conocerla junto con otros tipos de ciencias humanísticas. Sin embargo, no hemos podido romper con ello, pues la gran producción científica circula sólo entre especialistas”.

Para poder salir de esa dinámica obsoleta, el programa académico de la Licenciatura de Historia está basada en seis ejes: investigación, docencia, divulgación, cuidado de los acervos, historiografía e historia del arte, variedad que, junto con otras materias innovadoras, proporciona a los estudiantes herramientas que les permiten diversificar las maneras de hacer Historia.

La Historia ya no es cosa del pasado

Cuando pensamos en la Historia, la mayoría de nosotros nos acordamos de personajes, cosas y hechos que fueron relevantes en otros siglos. Juana Elizabeth Salas Hernández, responsable del Programa de Licenciatura en Historia, precisa que hace todavía un par de décadas tenían que haber pasado por lo menos 50 años para que un hecho fuera considerado histórico.

Sin embargo, explica, las tendencias actuales dicen que los hechos presentes también son históricos y de ahí se derivan vertientes como la Historia del Tiempo Presente, Historia Actual e Historia Inmediata; “en esas tendencias hay diferentes maneras de hacer Historia: desde lo político, lo social, lo cultural, lo ambiental… la diferencia radica en la concepción del tiempo y de los hechos”.

Los estudiantes de Historia, “hijos de su tiempo”

En este ciclo escolar 2019-2020, la licenciatura recibió a casi 90 alumnos de nuevo ingreso: más de 50 inscritos en el programa presencial y, el resto, como estudiantes de la modalidad a distancia.

Los estudiantes de hoy, como “hijos de su tiempo” también son diferentes; son jóvenes que no tienen el hábito de la lectura, ni comprensión lectora ni buena ortografía, y a los que les cuesta demasiado despegarse de la música, de las redes sociales y los juegos en línea, lo que impacta en la capacidad de atención y retención durante su desempeño.

Varios de los docentes han visto que los estudiantes actuales se sienten atraídos por la Historia Inmediata, por hechos recientes que calan en la conciencia colectiva y que, con la ayuda de sus profesores, pueden entender y compartir en su entorno inmediato. Por ello aprovechan situaciones actuales, como las conferencias que ofrece el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, para atraer su atención, generar controversia y contribuir a que desarrollen su criterio.

La plantilla docente, además, difunde entre los alumnos el intercambio estudiantil, pues buena parte de este personal académico ha descubierto que al salir de Zacatecas, o del país, es posible ampliar la perspectiva de quien ejerce esta profesión y demostrar que los historiadores que egresan de la UAZ tienen una formación integral que los hace destacar en todo México, hecho por el cual se considera a Zacatecas como un semillero de historiadores.

El trabajo de historiador se ha satanizado

En los últimos años se han popularizado listas que incluyen las carreras mejor pagadas en México y Zacatecas; en ninguna de ellas se encuentra alguna de las labores que pudiera realizar el historiador.

Pero, entonces, ¿cómo puede un joven tener la esperanza de que si estudia Historia podrá solventar su futuro? “En esas listas han satanizado a las Humanidades”, dice la responsable de la Licenciatura en Historia, quien sabe bien que muchos jóvenes que llegan con sus papás y les dicen “quiero estudiar Historia” se topan con una respuesta que tiene mucho de fatalista: “te vas a morir de hambre”.

“Como en toda profesión, los ingresos de un historiador dependen en gran medida de cómo construye su trayectoria y del trabajo que consigue por esos méritos”, pues, aunque la situación económica de México es complicada, cada vez más con los profesionistas de esta área que “se inventan su trabajo” y consiguen ingresos más altos, es decir, egresados que sacan provecho de la Historia y encuentran redituable, por ejemplo, la difusión de los proyectos y las investigaciones.

En un estudio realizado por la UAZ, se obtuvo que el 68 por ciento de los egresados trabaja en la docencia y poco a poco escala hasta alcanzar niveles directivos en diferentes instituciones educativas.

Una predicción para los historiadores

Elías Amador, Salvador Vidal, Fidencio Berumen, Roberto Ramos Dávila y Cuauhtémoc Esparza Sánchez fueron historiadores encargados de poner las bases para que hoy toda la comunidad académica pueda seguir desempeñándose en pro de un trabajo que tanto impacta, y es tan necesario, en una entidad como Zacatecas.

Margil Canizales predice que en un par de décadas los historiadores de Zacatecas formarán un gremio sólido que se caracterice por producir una gran cantidad de Historia, que podrá dejar de lado el academicismo y llevará los resultados de las investigaciones a públicos tan diferentes, y difíciles a la vez, como los niños.

Juana Elizabeth Salas resalta que los historiadores ya no son “ratones de biblioteca”: son profesionistas que se apasionan por la vida cotidiana y que se interesan por los deportes, la vida cultural y la vida artística, y que dan respuestas a los problemas de estos tiempos tan marcados por la transformación y la tecnología.

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