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Lo que faltaba | Niñas, niños y adolescentes, los más afectados

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No cabe duda que la pandemia del coronavirus ha traído consigo una grave crisis en muchos de los ámbitos de nuestra sociedad

José Arturo Ramírez Medina*

Mucho se ha hablado de la crisis en materia sanitaria que ha cobrado la vida de cerca de 250 mil personas según las cifras oficiales de la Secretaría de Salud y del Inegi, también hemos abundado en los análisis respecto de las grandes pérdidas económicas como el más reciente informe que revela el cierre de 1 millón de negocios en todo el país durante la pandemia.

Lamentablemente uno de los sectores a los cuales se les ha dejado en el completo abandono es el de los más vulnerables, las niñas, niños y adolescentes. Respecto de ellos hemos visto un análisis muy pobre respecto de la situación en la que viven y una casi nula actividad real por parte de las autoridades en México para lograr que sigan contando con la amplia gama de derechos reconocidos en la norma, pero carentes de vigencia en el día a día.

Hace tan solo un par de días el Inegi reveló la desafortunada situación que viven los menores de nuestro país. Según la encuesta realizada por el instituto antes mencionado para la Medición del Impacto Covid-19, un total de 5.2 millones de niñas, niños y adolescentes de nuestro país tuvieron que dejar sus estudios, esto sin contar a los 3.6 millones de menores que tuvieron que emplearse para poder tener las condiciones de vida mínimas para subsistir junto con sus familias.

En total 9 millones de menores dejaron las aulas según las cifras preliminares del Inegi, para lo cual, según especialistas, esta cantidad podría tener un aumento significativo cuando la Secretaría de Educación dé a conocer los datos precisos al respecto de la deserción escolar.

Entre algunos de los muchos motivos que obligaron a los menores a dejar su formación académica se encuentran: a) la falta de aprendizaje con las clases a distancia, b) la pérdida del trabajo de alguno de sus padres y, c) la falta de recursos materiales y servicios como el de un dispositivo electrónico e internet.

La pandemia ha develado las grandes desigualdades en las que vive la sociedad de nuestro país, pero no solo eso, también ha dejado de manifiesto lo poco, muy poco que les importan las niñas, niños y adolescentes a las autoridades de nuestro país.

En materia educativa la Secretaría de Educación federal se lavó las manos con una pésima, defectuosa e ineficiente estrategia. Sin fundamento alguno y carente de un estudio serio, se determinó implementar las clases a distancia a través de la televisión.

Con bombo y platillo se anunció desde Palacio Nacional la implementación de este programa de educación a través de la televisión, en el cual vimos al presidente López Obrador, a los funcionarios de la Secretaría de Educación y a los propietarios de los medios de comunicación visual que transmitirían estos contenidos en sus televisoras.

La realidad es que lo que no se mide no se puede evaluar, y la estrategia de educación a través de la televisión es opaca en muchos aspectos. No tenemos datos precisos que nos digan si efectivamente funcionó o no el modelo educativo que implementó el Gobierno Federal, pero por las cifras de deserción podríamos adelantar que no sirvió absolutamente de nada, al haber desertado de las aulas casi 9 millones de menores, superando en número, por ejemplo, a la población de Jalisco y siendo cinco veces mayor a la de Zacatecas.

En este sentido la encuesta del Inegi revela que más del 50 por ciento de los encuestados dijo que el modelo de educación por televisión no funciona, ante lo cual el 67.7 por ciento señaló que utiliza la modalidad de educación por internet, pagando los servicios que ello implica y en ocasiones contando con el apoyo de un docente auxiliar, lo que revela que solo el 5.3 por ciento de los alumnos toman clase por televisión, es decir, muy pocos utilizan el súper programa de educación del Gobierno Federal. ¿Qué se está haciendo al respecto? ¿Qué otras alternativas aparte de la televisión se están ofreciendo?

A nivel nacional e internacional, es un gran avance el hecho de que el Inegi nos muestre la forma en la que se comporta la sociedad actual, esto debería dar pie a la implementación de políticas públicas por lo menos en el corto plazo para corregir la situación que prevalece en todas las regiones del país.

El cierre de las escuelas ha generado un boquete enorme en la vida nacional, no solo los menores se han visto afectados en su desempeño escolar y en el abandono de las aulas, sino que la realidad va más allá de eso y la situación en la que viven los menores es peor, mucho peor de lo imaginado.

Gracias al cierre de las escuelas también se evidenciaron distintas situaciones alarmantes: a) el 21.9 por ciento de los estudiantes de este país no tienen las herramientas para tomar clases a la distancia, b) aumentó la pobreza alimentaria para aquellos menores que aparte de que acudían a las escuelas a estudiar, también asistían a cumplir con su esquema de alimentación, c) la marginación se hizo mucho mayor, d) aumentó considerablemente la violencia familiar, dado que los menores encontraban en su escuela y en sus docentes un refugio ante esta situación, e) muchos padres se han quedado sin trabajo, en total una de cada cuatro personas en este país perdieron su empleo y no tienen la posibilidad de dar a sus familias condiciones dignas de vida y, f) por si fuera poco, mientras los padres acuden a trabajar o a buscar trabajo para llevar buenas condiciones a casa, los menores permanecen completamente solos en casa, lo que fomenta el abandono, la depresión y un riesgo latente ante cualquier eventualidad por la falta de compañía de un adulto.

No queremos un regreso improvisado, ahora se tiene que ponderar no solo el aspecto académico, sino también el de la salud mental, la capacidad de readaptación y desarrollo, y muchos otros actores más.

La realidad es que urge regresar a clases presenciales, de forma estudiada, ordenada y escalonada, pero no podemos seguir abandonando a la suerte a nuestros menores, a aquellos que son parte de nuestro presente y a quienes se les entregará el futuro de este gran país.

*Ojalá que el Gobierno Federal revele pronto los datos precisos de deserción escolar, urge conocerlos para tomar decisiones a la brevedad, entre ellas, el muy necesario regreso a las aulas.

*Lic. en Derecho y Mtro. en Ciencias Jurídicas por la Universidad Panamericana.

Asesor legislativo

josearturo44@hotmail.com

***Las opiniones plasmadas en las colaboraciones son responsabilidad de cada autor, así como su estilo de escritura. Ecodiario Zacatecas sólo es una plataforma digital para darlas a conocer a sus lectores.

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