Opinión

Las Morismas de Zacatecas | Una fiesta de milagros

• Bookmarks: 19


Sólo Dios y San Juanito saben qué es lo que pedimos y qué es lo que ofrecemos a cambio y qué es lo que nos mantiene con devoción en esta fiesta de milagros.

El Morismero*

El 24 de junio caminé temprano rumbo a la capilla para ir a persignarme con San Juan Bautista en el día de su santo y darle las gracias por muchas cosas buenas que pasan en mi vida que, según yo, se deben a su intervención. Son pequeños milagros, pues.

Ahí sentado en las bancas vi por un buen rato a todos los cofrades que llegaban a saludar al del santo: hombres y mujeres, niños y viejecitos, uniformados y civiles; unos de rodillas, otros con bebés en brazos… cada uno, a su manera, también llegaba a agradecer o a pedir algún nuevo favor.

Con tantos años de formar parte de las Morismas sé que cada cofrade tiene una historia de milagros que contar.

Yo empecé a dar servicio como una manda; ni siquiera yo la prometí: la prometieron mis padres quienes, ante la dificultad de tener hijos, le pidieron ayuda a San Juanito y, si el bebé nacía bien, lo convertirían en uno de sus soldados. Y aquí estoy, muchos años después, siendo un devoto de esta fiesta tan bonita.

Conozco niños que debutaron como morismeros vestidos como barbones, suavos, reyes moros o san juanitos con apenas con un par de semanas de nacidos con el único afán de dar gracias por el nacimiento de ese nuevo integrante de esta gran familia.

¿Cuántos hombres y mujeres no se ven en los últimos días de agosto avanzando de rodillas, encabezando pequeñas peregrinaciones familiares rumbo a la capilla, con bebés cargados en los brazos o en los hombros? Qué largo se hace ese camino de subida, pero sólo el que paga la manda sabe qué lo motiva a seguir andando.

La gente mayor es un caso especial de peticiones: tengo entrañables amigos que ante la imagen del Divino Precursor sueltan una lista grande de encargos: por el trabajo de los hijos, la vida de los nietos, los matrimonios dentro de la familia, aquél que anda un poco descarriado, la salud de la pareja… y hasta el final quedan ellos que, aunque su salud tampoco sea muy buena, ofrecen su jornada de trabajo como sacrificio para pedir por las necesidades de todos.

El agradecimiento se refleja también en ofrendas que varían según las posibilidades de cada uno. Por eso no es de extrañarse que el altar se llene de arreglos florales y veladoras, manteles, cortinas, faroles y varios tipos de donativos económicos en especie que se arraigan tanto en las familias que se convierten en tradición para las siguientes generaciones.

Sólo Dios y San Juanito saben qué es lo que pedimos y qué es lo que ofrecemos a cambio y qué es lo que nos mantiene con devoción en esta fiesta de milagros.

Hazme llegar tus comentarios a elmorismerodezacatecas@gmail.com o por mensaje de Facebook a Las Morismas de Zacatecas.

*Orgulloso cofrade de San Juan Bautista que desde niño forma parte de las Morismas y que espera nunca cansarse de cuidar de esta hermosa fiesta.

https://www.facebook.com/lasmorismasdezacatecas/

19 recomendaciones
149 views
bookmark icon