Opinión

Las diferentes caras del delito | Las hijas prostitutas

• Bookmarks: 12


Si se escucha fuerte leerlo, imaginemos lo difícil de la experiencia.

Ana Cecilia Flores*

“¡Eres una p$%$#”!”, “De seguro tú lo provocaste” o “te estás metiendo con mi hombre”. No son líneas sacadas de película, son extraídas de la realidad.

No es desconocido para nadie, que el porcentaje más alto de las violaciones cometidas en el estado y probablemente en la República, son cometidas por algún conocido de la víctima: los vecinos, los compadres, los primos, los abuelos, los padres o los padrastros. Estos últimos, materia de esta columna.

Las denuncias son pocas en comparación con el número de casos que puedo asegurar que existen. Esa cifra negra que tanto atormenta, no cede. La educación con relación a las denuncias, a pesar de los esfuerzos institucionales, sigue siendo baja y es debido a que los ciudadanos rechazan la idea de involucrarse en un trámite que implica acudir de manera constante a las dependencias gubernamentales porque, desafortunadamente, se ve como “una pérdida de tiempo”. Se escucha de manera frecuente en varios lados: a fin de cuentas, no va a pasar nada.

Aunque en esas líneas, se encuentra una parte de la responsabilidad de la situación porque no denunciar, es participación por omisión. No denunciar es poner un granito de arena para que el delito esté más fuera de alcance de la autoridad competente.

Aunado a esto, se encuentran varias situaciones difíciles por las que una víctima puede atravesar: las dudas que versan sobre ella cuando decide contarlo, el rechazo o el manejo tan frío que le pueden llegar a dar algunas madres al conocer la situación es verdaderamente devastador: estás mintiendo o seguramente tú te le ofreciste.

Es real. En las denuncias se encuentran tan agraviantes relatos. De esta manera no sólo terminan por desarmarlas, sino también la víctima se siente sola sin ese apoyo maternal que tanto se requiere en una situación de ese tipo.

Hacer del victimario la imagen de la víctima por haber sucumbido ante las “provocaciones”, es darnos cuenta de la problemática psicológica tan grande que se encuentra inmersa en algunas familias mexicanas.

Responsabilizar a quien más apoyo necesita, negando la realidad, es corroborar que la cultura machista que tan arraigada se encuentra en la mayoría de los hombres, está aún más presente en las mujeres.

En México, no existe la difusión del concepto de salud mental y eso es campo fértil para el machismo y las manifestaciones violentas que pueda tener. Es por eso que considero vital para fines preventivos, reeducar a las personas fuera de ese pensamiento misógino y que en nada colabora a prevenir conductas que puedan dañar a nuestras mujeres.

*Maestra en Política Criminal, incansable ambientalista, amante de los libros y su olor.

12 recomendaciones
118 views
bookmark icon