Cultura

La tradición de la capirotada vive en la cocina de Doña Queta

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Darla Vilchis

GUADALUPE, ZAC.- Sin importar el toque personal de quien la prepara, la capirotada es uno de los platillos más representativos de la Semana Santa.

Cada año, desde que empieza la Cuaresma, los vecinos de la avenida Condesa esperan con gusto que Doña Queta prepare los tradicionales platillos y comparta sus secretos culinarios.

La capirotada no falta en el menú que cada viernes, de esta época, ofrece en su casa y pone a la venta a costos accesibles.

Enriqueta Gaytán es originaria de la comunidad Muleros y desde joven aprendió a preparar los típicos platillos.

A la edad de 18 años, ya casada, su suegra le enseñó todo sobre cómo debe prepararse una exquisita capirotada.

El día de venta, desde temprano, Doña Queta empieza con la preparación para que a la 1 de la tarde, aproximadamente, todo esté listo y calentito para ofrecer al público.

Al legar a su local, un agran olla con el bolillo, previamente rebanado, dorado y bañado con leche está listo; quien pide una porción para llevar de 15 o 25 pesos, dependiendo el antojo, espera la decoración final, con coco rallado y grajeas, de este delicioso postre.

Las recetas son diversas, pero mantienen, a pesar de su regionalismo, la tradición gastronómica.

Con queso, plátano, clavo, canela, piloncillo, viznaga, leche o de variedades de miel, además de sus ingredientes de base, este plato se ha mantenido vivo en la mesa familiar por siglos.

Con sus variaciones en la receta, la capirotada tiene el sello de la familia y es uno de los secretos mejores guardados por las abuelas.

Dada la época religiosa, hay quienes afirman que los ingredientes de la capirotada están relacionados con la procesión de Jesucristo: el pan, representa su cuerpo; la miel o el dulce, su sangre derramada o especias como el clavo, con el sufrimiento.

Algunos historiadores refieren que durante las primeras visitas de Hernán Cortés fue como la capirotada se introdujo a la cocina tradicional mexicana, pues incluso refiere su nombre de las palabras “capirote”, que es un tipo de gorro que utilizaban los monjes y “adas”, que es contenido.

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