Opinión

La Familia | Regreso a clases

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“Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”. Albert Einstein.

Susana Sánchez*

Cada año, tras un merecido descanso, la vida nos da la oportunidad de volver a empezar una etapa importante de nuestra educación con el regreso a un nuevo ciclo escolar. Este tiempo lleno de emociones y nuevas vivencias es una preciosa ocasión para valorar la importancia de la formación y educación de cada uno y prepararnos, no solo con los útiles nuevos, con los uniformes limpios y los zapatos boleados, sino también con más virtudes, con ilusión de estrenar actitudes y preparar sentimiento que nos ayuden a mejorar y a ser más felices.

Es una época propicia para plantearnos nuevos retos, rehacer propósitos que hemos olvidado con el paso de los meses, para ordenar nuestras prioridades, revisar nuestros útiles del alma, tirar lo que ya no sirve, seleccionar nuevas herramientas para seguir caminando, reutilizar lo que nos ha servido y guardar lo que queremos que nos siga acompañando.

Este nuevo curso debe significar para todos los que lo inician una página en blanco para escribir en ella lo que quieran, actitudes positivas, conocimientos nuevos, fortalecer vínculos, reencuentros con amigos, nuevas amistades, anécdotas, vivencias, retomar la rutina de horarios y responsabilidades. Es tiempo de escribir en esta página con atención, con empeño y con esperanza.

Con atención a los nuevos conocimientos que nos motivan a querer saber siempre más, para conocer nuestro pasado a través de la historia, para saber hacia dónde queremos dirigir nuestros pasos, para descubrir nuestra vocación y tomarle gusto y sabor a lo que aprendemos.

Empeño para día a día acudir con una actitud alegre y de gratitud por tener la oportunidad de saber más, para esforzarnos por adquirir hábitos de estudio y virtudes como el orden, la puntualidad, la responsabilidad, la asistencia, la fortaleza y así, ir construyendo nuestro camino.

Con esperanza de que la formación que recibimos en las aulas dirige nuestros pasos para a nivel personal, familiar y social desarrollarnos y acrecentar nuestro intelecto, nuestras virtudes, nuestras vidas y nuestras almas, buscando siempre la trascendencia a la que todos estamos llamados a adquirir, siendo alegría para los nuestros, orgullo para los que nos rodean y ejemplo para los que vienen detrás de nosotros.

Y así, paso a paso, con atención, esmero y esperanza iremos trazando nuestro propio rumbo de vida, asumiendo nuestro papel primordial en la construcción de esta sociedad, la nuestra, en la que nos tocó vivir, siendo luz para iluminar.

*Maestra en Educación Familiar.

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