Opinión

La Familia | Observar para mejorar

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“No es la apariencia, es la esencia. No es el dinero, es la educación. No es la ropa, es la clase”.

Coco Chanel

Susana Sánchez*

Como ya lo he apuntado en otras ocasiones, las vacaciones son un tiempo inmejorable para ver cosas que a veces la rutina nos impide detectar. Durante este verano, podemos aprovechar el tiempo libre de los hijos para observar su comportamiento viendo con más calma qué aspectos concretos de cada uno de ellos pueden mejorar, ya sea en su convivencia familiar, en su educación, en sus modales, en sus virtudes, y en general, en su vida.

Saber invertir el tiempo libre en desarrollar nuestras capacidades es una buena inversión, hacer cosas y tener actividades que saquen lo mejor de nosotros es, sin duda, lo que nos ayuda a crecer personalmente y también como familia.

Para poder ejercer este valioso tiempo de manera eficaz, debemos ver con profundidad hacia el interior mismo, a fin de conocer que es lo que nos hace falta y trabajar en ello.

Si vemos por ejemplo, que alguno de nuestros hijos necesita crecer en generosidad, podremos hacer una limpia de nuestro closet y ver qué cosas no nos son necesarias para regalarlas. Otra actividad puede ser visitar algún hospital para llevar comida o un detalle de cariño a los familiares de los enfermos. Esto también fomentará la solidaridad, la empatía y la compasión por los demás.

Si en nuestra observación detectamos que los hijos necesitan cultivar la sociabilidad, podremos animarlos a hacer nuevas amistades, a tratar gente de otros círculos promoviendo salidas con ellas a alguna actividad cultural o una salida de compras donde además aprovechemos para trasmitir una adecuada imagen de la elegancia y el pudor al vestir.

Al darnos cuenta de que nos falta crecer en responsabilidad o cooperación familiar podemos dar a cada uno en casa tareas sencillas del cuidado del hogar, animarlos a no hacer gastos excesivos o a buscar algún trabajo parcial de verano. Esto desarrollará virtudes como la templanza y la sobriedad.

Si hace falta crecer en juicio o discernimiento podemos fomentar reuniones para hablar de temas de actualidad donde todos demos nuestro punto de vista desarrollando la capacidad crítica ante la televisión, las lecturas, los videojuegos o las redes sociales.

Por último, podemos notar detalles en la educación y entonces nos abocaremos a elevar el tono humano en las relaciones familiares y sociales cuidando detalles de urbanidad, conversación, modales, posturas o de cortesía al tratar a los demás.

Todo lo anterior con el afán de mejorar y ser felices, además de hacer felices a los que viven con nosotros.

*Maestra en Educación Familiar.

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