Destacados

La familia | Humildad para aceptar y aprender

• Bookmarks: 14


“Hay algo en la humildad que exalta extrañamente el corazón”

Anónimo

Susana Sánchez*

Dentro de este proceso de mejora continua para nuestra familia en el que estamos inmersos, hay una virtud indispensable para poder crecer y ser más empáticos y generosos.

Me refiero a la virtud de la humildad, la cual implica muchas otras virtudes, proviene del latín humilitias, que significa “pegado a la tierra”, por la cual el ser humano es capaz de reconocer sus debilidades, cualidades y capacidades y saber aprovecharlas para obrar en bien de los demás, sin decirlo.

Las personas humildes reconocen que son dependientes y que son capaces de reconocer sus errores, evaden el orgullo, la vanidad y las vanaglorias. Son personas que no buscan su dominancia, sino que, por el contrario, privilegian el aprendizaje y son sencillos en su vida ordinaria y transparentes en su actuar. Buscan servir antes que esperar a que los sirvan y salen en ayuda de quienes los necesitan.

Para adquirir la virtud de la humildad, tenemos dos vías, el aprendizaje por voluntad propia, el que buscamos conscientemente y el que nos llega sin preguntar, por las vicisitudes de la vida y que también nos deja grandes enseñanzas.

La humildad permite a la persona ser digna de confianza, flexible y adaptable. En la medida en que uno se vuelve humilde, adquiere grandeza en el corazón de los demás. Quien es la personificación de la humildad hará el esfuerzo de escuchar y aceptar a los demás, cuanto más acepte a los demás, más se le valorará y más se le escuchará.

La humildad es difícil de encontrar en la actualidad, cuando vivimos en una sociedad que rebasa de egoísmo, donde las personas viven preocupadas por lo material, por el éxito, por el dinero y por el poder.

No debemos confundir la humildad con falsa modestia o con simpleza, porque entonces nos encontraríamos ante una vida llena de mentiras, la humildad engrandece a las personas que la cultivan sin buscar el éxito, el cual proviene justo de esa manera de actuar. Tampoco significa valer menos que los demás como si no fuéramos importantes o merecedores, y mucho menos para referirnos a las personas con pocos recursos, como sinónimo de pobreza.

Los padres, con el ejemplo, debemos enseñar a los hijos a practicarla en la familia, en la escuela y con los amigos. Es también importante que exista humildad en el núcleo familiar, respetando la individualidad de cada uno, sin emplear competencias entre los miembros ni intentar ninguno de ellos ser mejor que los demás, sino apreciando las cosas buenas de cada uno, aunque seamos distintos, debemos aprender a convivir con nuestras diferencias.

Humildad implica también agradecimiento, así que gracias, gracias, gracias.

 

*Maestra en Educación Familiar

 

*Las opiniones plasmadas en las colaboraciones son responsabilidad de cada autor, así como su estilo de escritura. Ecodiario Zacatecas sólo es una plataforma digital para darlas a conocer a sus lectores.

14 recomendaciones
43 views
bookmark icon