Opinión

La Familia | De qué hablar en familia

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Segunda Parte

“Todo hecho significativo que suceda en la familia habría que ponerlo en palabras”.

Susana Sánchez*

Desde la semana pasada hemos hablado de los temas que debemos abordar en familia y que resultan importantes, sobre todo en épocas como estas vacaciones, cuando tenemos más tiempo para convivir con los nuestros. Hay tantos temas como intereses en cada uno de los que formamos un núcleo familiar.

Continuando con los temas que no podemos dejar pasar, también resulta interesante hablar sobre los cambios que la familia ha experimentado y sobre los cambios que pueden venir, resultado del crecimiento de los miembros del hogar, de la nueva realidad a la que se enfrenta una familia, de nuevos miembros o de proyectos que cambian. Hablar de los cambios nos ayuda a mantener una relación fuerte y a no generar estrés o incluso a encontrar soluciones comunes si esos cambios representan algún problema o conflicto.

También es trascendental hablar con nuestros hijos sobre los valores que como familia consideramos importantes; cada familia tiene una escala de valores diferente a la de las demás, no obstante, debemos recordar que estos son los pilares de la educación y trasmitirlos de la manera correcta nos evitará muchos dolores de cabeza, nos hará mejores personas y contribuirá a una mejor sociedad. Hablar de los valores en familia nos remite al establecimiento claro de comportamientos y actitudes importantes que los padres tenemos que transmitir como un deber principal.

Thomas LIckona nos dice que el arte de la conversación es en gran medida el arte de hacer la preguntas que permitan que afloren los pensamientos, los sentimientos y las experiencias de lo demás, de manera que la comunicación fluya fácilmente y de pie a una interacción sana y natural.

Por último, hay que tomar en cuenta que para sostener una comunicación efectiva y auténtica necesitaremos al menos estas tres virtudes: Sabiduría; para aprender a hablar y callar en cada situación, para poder dar el mejor consejo o el regaño oportuno y saber que palabra requiere cada hijo y cada momento.

Amor, para buscar para cada uno de los que integran nuestra familia su mayor bien, para demostrar que lo amamos profundamente y de la forma que cada uno necesita, independientemente de lo que pase, amor también para exigir y comprender adecuadamente.

Generosidad, para que nuestras constantes entregas a la familia no sean un sacrificio sino una alegría, generosos para que siempre busquemos dar lo mejor de nosotros y no midamos lo que recibimos de los demás.

El esfuerzo por buscar una mejor comunicación siempre valdrá la pena.

*Maestra en Educación Familiar.

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