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Juventud activa, herencia de movimientos estudiantiles

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Arely Flores

ZACATECAS, ZAC.- A 51 años de la matanza de Tlatelolco, la consigna “¡2 de octubre no se olvida!” se escucha con fuerza y recuerda que las juventudes son protagonistas de la acción social y que han ganado los espacios públicos.

En el marco de la conmemoración de esta fecha, José Eduardo Jacobo Bernal, docente investigador de la Licenciatura en Historia de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), explicó que una de las principales herencias de este movimiento es una juventud universitaria activa políticamente.

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Explicó para Ecodiario Zacatecas lo que dejó el movimiento estudiantil de 1968 y el momento histórico que se vivió entonces.

“La juventud ganó la calle, la posibilidad de ser escuchada, la juventud universitaria se convirtió en un protagonista político de la historia contemporánea de México”, expresó el historiador al referir que esto se debe a los activistas de aquel 2 de octubre de 1968.

La herencia del movimiento 

El historiador refirió que muchos de los estudiantes que participaron en el movimiento, eran originarios de diversas entidades del país.

En el caso de Zacatecas, había jóvenes del municipio Río Grande que estudiaban en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), que tras la matanza regresaron a esconderse a las comunidades por temor a represalias.

Así, el 2 de octubre se convierte en la coyuntura que transformó el país, si bien no en lo inmediato, sí es un punto de partida en la historia de México, argumentó el académico.

Casi tres años después de la matanza de Tlatelolco, ya se reconocía desde la memoria este trágico hecho y, en el Halconazo de 1971, se escucharon las primeras consignas de “¡2 de octubre no se olvida!”, pese a una nueva represión que se vivió ese año, explicó.

El profesor expuso que estos movimientos generaron una conciencia social, que posteriormente se repitieron en otros hechos, como el movimiento de 1977 en Zacatecas y otros en diversas partes del país. Así, la juventud universitaria se constituyó como un grupo activo.

Ya con la voz de los sobrevivientes y testimonios sobre lo ocurrido, se creó un lazo y una herencia a las juventudes posteriores.

Recordó que fue en 2014, cuando los recuerdos del 68 revitalizaron el movimiento estudiantil, con el caso de Ayotzinapa, donde alumnos normalistas tomaron camiones para ir a la movilización conmemorativa del 2 de octubre y derivó en la desaparición de 43 jóvenes.

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“Esto resignifica y le da fuerza y nueva potencia al 2 de octubre”, expresó Jacobo Bernal, al referir que Ayotzinapa obligó a que los estudiantes se preguntaran qué pasó ese día.

El reto

José Eduardo Jacobo Bernal sostuvo que esta fecha incumbe a todos y es importante conmemorarla, además de estar en el calendario cívico ciudadano en la lucha por la memoria y la historia. Y consideró que en la actualidad, los movimientos tienen el reto de buscar estrategias adicionales para concientizar a la ciudadanía sobre las causas sociales.

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