Zacatecas Dejando Huella

Jesús Rosales 14 años siendo labrador de la madera

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Iván López

GUADALUPE.- El noble oficio de carpintero permite transformar, con las manos y algunas herramientas, la madera en objetos útiles para guardar cosas, descansar o decorar el hogar.

Jesús Rosales Salmerón, oriundo de Capácuaro, Michoacán -en las cercanías de Uruapan-, lleva 14 años en el oficio que aprendió en su tierra natal, donde el trabajo de la madera es común en las zonas altas del estado.

Rosales Salmerón informó que comenzó a aprender desde los 16 años y ya comenzó a heredar sus conocimientos a sus hijos quienes, al verlo trabajar, con curiosidad infantil, se acercan a ayudarle, “les gusta trabajar la madera, ya saben lijar, resanar, pero no los dejo que pinten porque el olor es muy fuerte para ellos”.

Aseguró que cuando comenzó a tallar madera por primera vez, lo hacía con la idea de diversificar los utensilios que se hacían en su pueblo, que tenían poca variedad.

Hoy, cuando la madera pasa por sus manos, se transforma luego de dos o tres días de trabajo en vistosas mesas, sillas, bancos, roperos, bases de cama, comedores, repisas, cocinas integrales, cajoneras, vitrinas, esquineros, salas, cuadros para fotografías, juguetes y hasta el escudo nacional.

Sus clientes lo visitan desde el área metropolitana y sus comunidades vecinas, pero también vienen desde Pozo de Gamboa, Ojocaliente, Jerez, fresnillo, Villanueva, Tlaltenango e incluso, Aguascalientes.

“Llegué a Zacatecas hace seis años; aquí había gente en mi pueblo que se regresó, entonces yo vine a probar suerte; primero llegué a un crucero y me fue bien, entonces, vimos este local, y pues aquí estamos”, menciona Jesús, cuyo local se reconoce por la leyenda “Muebles Rústicos Guadalupe”, ubicado en la vialidad Arroyo de la Plata, a unos metros de donde empieza el tianguis dominical.

“Trabajamos la madera en mancha principalmente, pero también la barnizamos y la laqueamos, de acuerdo a lo que pida el cliente”.

Proveniente de una etnia purépecha, habla con orgullo su lengua con su familia, “a mí me da mucho orgullo seguir con mis raíces, mi lengua materna es el purépecha, me lo enseñaron en la casa y el español lo aprendí oyendo a los demás, igual es con mis hijos, a ellos les hablo en mi dialecto y hablan en español en a la escuela”.

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