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Invita Monserrat a conocer y comprender a las personas sordas

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Texto: Arely Flores

Fotos: Cortesía

ZACATECAS, ZAC.- Mayores condiciones para la inclusión social, una mayor igualdad de oportunidades y acceso a servicios, son algunos de los retos que enfrentan las personas con discapacidad auditiva.

Julieta Monserrat Rodríguez Espinosa, quien tiene una discapacidad auditiva adquirida, reconoce que las personas con esta condición enfrentan una batalla diaria.

“Nosotros tenemos la discapacidad que no se ve; sin embargo, está presente”, expresó al compartir con Ecodiario Zacatecas su historia.

Este 23 de septiembre se conmemora el Día Internacional de las Lenguas de Señas, dedicado a generar conciencia sobre la importancia de la lengua de señas para la realización de los derechos humanos de las personas sordas.

En el país, la Lengua de Señas Mexicana (LSM) es reconocida oficialmente como una lengua nacional y forma parte del patrimonio lingüístico de México.

A nivel nacional, se estima que poco más de 12 por ciento de las personas con discapacidad, es decir, más de 694 mil personas padecen alguna discapacidad auditiva, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Rodríguez Espinosa tenía 6 años cuando enfermó de paperas, lo que le provocó afectaciones en el nervio auditivo y dejó secuelas de hipoacusia bilateral profunda. A pesar de la discriminación social, difícil acceso a la educación y otras situaciones que ha tenido que enfrentar, es una mujer de 35 años que hace historia.

“Soy lo que podría considerarse un intermedio entre dos mundos y culturas totalmente diferentes, el mundo oyente y el mundo sordo”, refirió.

Su pérdida auditiva es total y recuerda que sus padres hicieron lo posible por que su vida no cambiara tan drásticamente, ya que después de perder la audición en ambos oídos, evitaron incorporarla a escuelas de educación especial.

Difícil acceso a educación

Tras perder el sentido auditivo, Monserrat continuó su educación de forma normal, lo que apuntó a que de alguna manera ayudó a que su inclusión en sociedad no fuera tan complicada.

Aun así, su formación académica ha sido complicada y después de la secundaria optó por abandonar la escuela.

“Para mí fue muy duro estar ahí y vivir todos los días constantes burlas y malos tratos. Aunque mi familia me apoyaba y trataba de darme una vida normal, la realidad era que yo no estaba preparada para enfrentar los cambios, el rechazo, la discriminación”, recordó.

La incorporación al aprendizaje en personas con alguna discapacidad es difícil y su inclusión en el ambiente escolar aun es tema pendiente.

En edad escolar, Monserrat sufrió de acoso escolar, pues sus compañeros le ponían apodos y la despreciaban por su condición. No sólo de los compañeros, sino también de los maestros padecía malos tratos. “Era muy frecuente que un maestro dijera que yo no debía estar ahí, que sólo le hacía perder el tiempo, que yo era un caso perdido. Y había otros que simplemente me decían que yo era tonta”, expuso.

En su trayectoria académica, también hubo profesores de los que recibió cariño y trataron de incluirla. Sin duda, esta etapa marcó su vida y después de haber dejado sus estudios, decidió concluir su preparatoria y estudiar en el sistema abierto.

En próximas fechas, Monserrat iniciará la carrera de Derecho, motivada en parte por su pasión a las letras, la lectura y la justicia.

Aprendiendo LSM

Aunque actualmente Monserrat Rodríguez está decidida a continuar sus estudios. El camino no fue fácil, aunque aprender la Lengua de Señas Mexicanas (LSM) fue un parteaguas.

Gracias a sus amigos sordos, ella aprendió esta lengua a los 16 años cuando los conoció, antes de eso, ella desconocía por completo que existía “una comunidad, todo un mundo, toda una cultura de personas sordas”.

Incorporarse a esta cultura no le resultó fácil. Conocer cómo se comunicaban las personas con su misma condición la maravilló, pues la LSM es toda una lengua con sus propias reglas gramaticales, que nada tienen que ver con el español.

Ella reconoce que Facebook y WhatsApp son herramientas que abren todo un mundo de posibilidades a la comunidad sorda. En su caso, le ha sido útil para estar en contacto y conocer a otras personas sordas a nivel nacional.

El conocer otras personas con su misma discapacidad le ha permitido aprender de ellas, e incluso ha tenido la oportunidad de participar en encuentros nacionales, talleres y conferencias.

Con afecto y admiración, recuerda a su amiga Alejandra Álvarez Hidalgo, quien se graduó de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como licenciada en Pedagogía; “fue algo que me llenó de orgullo y además me permitió comprender que, si se quiere, se puede”, indicó.

“Así que aquí estoy, preparándome para iniciar mi propia carrera y esperando poder culminarla con éxito”, manifestó.

Cristalizar una idea de negocio

Julieta Monserrat Rodríguez también es empresaria. Y ha sabido cristalizar su idea de negocio.

Su esposo trabaja como técnico de ortesis y prótesis en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) y con él tuvo la idea de crear su propia ortopedia.

Aunque tenía las ganas de emprender, no tenían los recursos económicos para lograrlo. Entonces Monserrat acudió a las oficinas del Servicio Nacional de Empleo (SNE) y realizó los trámites para un proyecto productivo empresarial que fue aceptado.

De esa forma, obtuvo lo esencial en maquinaria, que facilitaría la fabricación de ortesis, como plantillas, férulas y twister, por mencionar algunos. También en su negocio vende productos ortopédicos y de rehabilitación, como sillas de ruedas, muletas, bastones y camas especiales.

Limitantes de la vida cotidiana

Pese a la importancia de esta LSM, se estima que en México hay entre 30 o 40 interpretes profesionales, de acuerdo con datos oficiales, lo que complica aún más el acceso de las personas con discapacidad auditiva a algún tipo de servicio.

Por ejemplo, realizar un trámite en una empresa o dependencia gubernamental resulta complicado si se es sordo, más si no hay apoyo, ni personal capacitado, ni interprete que ayude.

Rodríguez Espinosa explica que hay diferentes aspectos de la discapacidad auditiva, pues hay niveles de pérdida de la audición. Hay personas sordas, hipoacúsicas, hiperacúsicas, por ejemplo.

Por tanto, detalla que cada caso enfrenta barreras y batallas diferentes, “en algo que todos nos identificamos es en el poco acceso que tenemos a servicios de hospitales, dependencias de gobierno, empresas o de acceso a la información, debido a la falta de personal capacitado y de intérpretes de lengua de señas”.

En cuanto a la información, desde medios como la televisión, la información simplemente no llega a esta población. Indicó que la televisión puede ser más accesible, aunque muchas veces no es así, ya que tampoco se tienen intérpretes profesionales y, por otra parte, en muchos casos, el tamaño del recuadro que se coloca en las transmisiones para el servicio de interpretación no es suficiente, e incluso muchas veces ponen logos del noticiero sobre la imagen del intérprete.

Un llamado a la inclusión

Este 23 de septiembre, día de la efeméride mundial, se conmemora junto con la Semana Internacional del Sordo, cuyo principal propósito es procurar la inclusión social de las personas con discapacidad auditiva y garantizar el respeto a sus derechos.

Rodríguez Espinosa considera que la falta de información es uno de los factores por los que no hay una sociedad incluyente de las personas con discapacidad, por lo que su llamado es a no ser cerrados, sino abiertos a la posibilidad de conocer a quien tiene alguna discapacidad auditiva.

Por ello, en esta fecha invitó a aprender la Lengua de Señas Mexicana y conocer la cultura de las personas con alguna discapacidad de este tipo.

Pidió dejar de lado los prejucios y no hacer más difícil la vida de las personas que no escuchan, pues si bien padecen de esta condición, otros de sus sentidos se agudizan y tienen una excelente capacidad de aprender y emprender.

“No juzgo a la gente que no conoce mi mundo, pues hasta no hace mucho yo también desconocía tantas cosas de mi comunidad, mi cultura y la que es mi segunda lengua, la LSM, por lo que entiendo y comprendo la falta de información”, apuntó.

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