Opinión

Historia del futbol | La naranja mecánica y el matemático Levanovsky

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Hay que destacar la labor del seleccionador, el mítico Valery Lobanovsky, que también dirigió al Dinamo de Kiev durante casi dos décadas, con un método que se basaba en la disciplina.

José Ortega Ramírez*

El campeonato europeo de selecciones de 1988 tendría su fase final en Alemania federal. Las semifinales enfrentaron a la Unión Soviética e Italia favorable para los primeros. La otra semifinal sería el partido de la vergüenza de los holandeses frente a los germanos tras perder la final del Campeonato Mundial de 1974. Curiosamente, el seleccionador holandés era de nuevo Rinus Michels y los tulipanes contaban con una generación irrepetible de futbolistas  y, por encima de todos. Marco Van Basten junto con el sueco Zlatan Ibrahimovich, sacó partido de su imponente altura para hacer un futbol técnico y lleno de sentido común además de poseer un remate letal, jugador del club Ajax y del club milanista italiano, ganó los balones de oro de 1987 y 1992 y solo una lesión de tobillo lo apartó del terreno de juego prematuramente. Holanda se tomó la venganza al ganar a los alemanes y disputar la gran final. Ésta, celebrada el 25 de junio, fue claramente de color naranja al ganar a la URSS, Michels y su futbol total triunfaron esta vez. El capitán, Ruud Wullit, dedicó el triunfo a Nelson Mandela.

Pero a pesar de que los soviéticos perdieron la final, hay que destacar la labor del seleccionador, el mítico Valery Lobanovsky, que también dirigió al Dinamo de Kiev durante casi dos décadas, con un método que se basaba en la disciplina, lo colectivo frente a lo individual, la presión y, por encima de todo, el juego mecanizado. Este último punto radica en su influencia, puesto que los jugadores acababan jugando de memoria al aprender hasta la extenuación los movimientos que tenían que ejecutar en el terreno de juego. Lobanovsky era ingeniero matemático y fue el primero en solicitar ordenadores para analizar el juego de los rivales y de su propio equipo, empleando una base de datos en la cual introducía los parámetros de cada jugador y sus estadísticas. Si alguno bajaba el nivel, ya fuera de manera específica o general, se le aplicaba un entrenamiento concreto para recuperar el área en la que había bajado su rendimiento. También fue uno de los entrenadores que más valoró la psicología del entrenador, que el mismo debía de aplicar, puesto que se veía como el líder de grupo y en la figura en la que toda la plantilla debía de girar.  

*Escritor e instructor profesional en ciencias aplicadas al futbol. 

Facebook: José Ortega Ramírez

Correo: jor0231&hotmail.com

**Las opiniones plasmadas en las colaboraciones son responsabilidad de cada autor, así como su estilo de escritura. Ecodiario Zacatecas sólo es una plataforma digital para darlas a conocer a sus lectores.

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