Opinión

Hablemos de seguridad… y algo más | Violencia sólo genera violencia

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“Las consecuencias de estas decisiones han sido devastadoras para el país”.

Diego Varela de León*

La violencia ha impregnado muchos de los aspectos de nuestra vida. En la actualidad, vivir con el flagelo que causa la violencia es una constante en la cotidianidad de gran número de personas en nuestro país, violencia que nos afecta a todos de una u otra forma, donde permanecer a salvo es cerrar puertas y ventanas, además de evitar lugares de alto riesgo, y lamentablemente para otras personas no hay escapatoria, porque la amenaza de la violencia está al asecho detrás de sus puertas.

En la memoria inmediata de la sociedad están presentes decisiones que fueron tomadas por un grupo muy, pero muy reducido de personas, que si bien es cierto, amparado bajo el argumento del mandato constitucional, por cierto, bajo una legitimidad bastante cuestionada, y me refiero al presidente Felipe Calderón Hinojosa, y el grupo de personas que integraba el gabinete de seguridad, decisiones que a todas luces fueron tomadas sin un diagnóstico confiable por regiones, además, sin la estrategia adecuada, y para colmo de los males, con el fatídico error de sacar al Ejército Mexicano a las calles a cumplir labores de seguridad pública, para las cuales el ejército no fue creado. No es su esencia, no es su razón de ser, y con estas decisiones inician una guerra frontal contra el narcotráfico, que si bien es de reconocer, era urgente y muy necesario implementar de manera inmediata alguna estrategia para menguar y acabar con ese flagelo, pero no bajo el argumento de que no había otro camino a seguir, de que intentaran apagar el fuego con fuego, violencia con violencia, sin reflexionar que la violencia sólo genera más violencia y las consecuencias de estas decisiones han sido devastadoras para el país.

Los acontecimientos que se vivieron hace un par de días, tanto en Jalisco, Michoacán, y otros estados, y por supuesto, el más mencionado, el de Culiacán, en honor a la verdad, no son nuevos, sino herencia de las malas decisiones de sexenios anteriores. Y en voz de muchos analistas, dicen, existe debilidad del Estado mexicano, por las medidas que se tomaron al determinar la liberación de un presunto delincuente, sin considerar que el tomar decisiones de esta envergadura tienen que ser, en primer término, velar por el bien común de las mayorías, y no que por aprehender a un solo individuo el costo sea la pérdida de más vidas. Igualmente, hay que asentar que la estrategia no fue la adecuada y habrá que replantearla seriamente, basados en un diagnóstico real por regiones, en las que sí se deberían de atender las causas que generan la violencia. Pero de igual modo, la insistencia de preparar, equipar y profesionalizar a las policías municipales, estatales y federales, así como implementar acciones hacia una cultura de la legalidad y, por supuesto, con una participación ciudadana que coadyuve con las estrategias de los tres órdenes de gobierno.

*Libre pensador, amante de la música, la lectura y el deporte.

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