Opinión

Hablemos de Seguridad… y algo más | Se arrancaron los muros de agua: las Islas Marías y el sistema penitenciario en México

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Primera Parte

El diseño de estos espacios modificó sustancialmente la administración y desarrollo del nuevo régimen punitivo moderno, la pena preventiva de la libertad.

Diego Varela de León*

(Avilés 2009) En la historia de la humanidad, ésta ha aplicado el castigo en numerosas y muy variadas formas para reprimir conductas delictivas a quienes violen la ley, la historia social del castigo ha marcado patrones culturales en diferentes formas, como los escenarios públicos del castigo donde la horca, guillotina, mutilamiento y hoguera, etc. etc.

Eran acciones punitivas que simbolizaban el poder del castigo hasta finales del siglo XVIII y, ya en los albores del siglo XIX, se genera un cambio notorio en la forma de castigar, consistente en aislar o esconder al delincuente en un espacio de diseño de arquitectura cerrada, con fines de contención, vigilancia, seguridad y anonimato.

El diseño de estos espacios modificó sustancialmente la administración y desarrollo del nuevo régimen punitivo moderno: la pena preventiva de la libertad.

(Avilés 2009) En el gobierno de Benito Juárez ya se perfilaba la idea de que las Islas Marías fuesen como un lugar de presidio según el archivo General de la Nación (justicia, vol. 646 esp. 181 f. 253).

“En octubre de 1857 celebró el Supremo Gobierno con Don Vicente Álvarez de la Rosa, un contrato de arrendamiento de las Islas Marías, con las obligaciones y por objeto el establecimiento de un presidio”; sin embargo, el gobierno juarista entregó al general Uraga la posesión de las Islas Marías para llevar a cabo el proyecto de colonizar y hacer “una casa de presidio”, proyecto que no cumplió Vicente Álvarez de la Rosa”.

No obstante lo anterior, dicho proyecto de colonizar las Islas Marías como presidio continuó con el gobierno de Porfirio Díaz, y el 12 de mayo de 1905, por decreto presidencial del entonces presidente Porfirio Díaz, se destinaron las Islas Marías al establecimiento de una colonia penitenciaria, la cual estuvo, desde el principio, a cargo de la Secretaría de Gobernación.

En torno a ella se han tejido miles de historias, escenarios cinematográficos, cientos de estudios sociológicos y de diseños arquitectónicos, así como famosas obras literarias tal como lo fue el primer libro de José Maximiliano Revueltas Sánchez, quien en 1941 publicó su primer libro obra titulada Los muros de agua, después de que por dos ocasiones estuviera preso en dicha colonia penitenciaría.

Héctor Madrid Mulia y Martín G. Barrón describieron las Islas Marías como una colonia penal del Pacífico que fue creada como una institución de impartición de justicia con carácter intimidatorio, coercitivo y tangible, no solo para los disidentes políticos, delincuentes comunes, vagos, prostitutas y sujetos identificados como improductivos, sino también como una advertencia perceptible a la sociedad en general.

Agregando ellos que así la política punitiva de exilio, además de reprimir las conductas delictivas dadas a lo largo del territorio nacional en contra del régimen porfirista, tenía la intención de asegurar la posesión de las tres islas, así como la colonización y la explotación de sus riquezas naturales a través del trabajo carcelario.

Y, después de 114 años de existencia, por decreto presidencial del actual presidente Andrés Manuel López Obrador, deja de ser colonia penitenciaria y espacio pensado en “la readaptación social” de los infractores de la ley, para dar paso a espacios de educación, cultura, investigación y recreación.

Algunos de los internos fueron liberados y otros trasladados a distintos centros penitenciarios del país, entre ellos, al penal de Ramos Arizpe en el estado de Coahuila.

*Libre pensador, amante de la música, la lectura y el deporte.

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