Opinión

Hablemos de seguridad… y algo más | Prevenir es mejor que lamentar

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Podríamos decir que el antecedente de seguridad en el ser humano tiene su origen implícitamente ligado a su existencia y desarrollo, tanto individual como colectivo…

Diego Varela de León*

Podríamos decir que el antecedente de seguridad en el ser humano tiene su origen implícitamente ligado a su existencia y desarrollo, tanto individual como colectivo, y que su origen está mezclado con diversos factores relacionados a su conformación biológica, instintiva y psicológica, propios de la conducta humana y relacionados siempre con sus sistemas de subsistencia en la exploración y explotación de nuevos territorios.

La historia nos da cuenta que desde épocas remotas lo que denominamos conceptos primarios de la seguridad, el desarrollo y la defensa o estrategias de organización de la subsistencia del hombre son en su conjunto las previsiones, acciones y reacciones correlativas que demuestran la primera forma natural de seguridad personal en la historia de la humanidad; y ya en una concepción más moderna, tal como la conocemos, podremos decir que la idea de seguridad ya organizada tanto en principios jurídicos como operacionales los podremos encontrar en la institucionalización de la policía como garante de los derechos del hombre y del ciudadano promulgados en el marco de la Revolución francesa del siglo XIX.

Ahora bien, a pesar de las cuestiones instintivas naturales del ser humano por la preservación de su propia integridad, la inseguridad ha evolucionado en sus formas y modos de presentarse, representando dicha inseguridad en nuestros días un fuerte impacto en la propia sociedad, pues los costos y efectos de la violencia derivada de la inseguridad son un gran obstáculo para el desarrollo sostenible del ser humano.

La violencia se transmite de generación en generación, y además de representar un alto riesgo para la ciudadanía, corremos el peligro de normalizarla como una forma de vida dentro de nuestra cotidianidad, lo que provocará aún más un serio deterioro del conglomerado social, pues disminuiría la calidad de vida de las personas, aunado a la desconfianza en las instituciones encargadas de brindar y velar por la seguridad de la ciudadanía.

En nuestros días ningún país, ninguna comunidad y ningún individuo estamos exentos de vivir o ser objetos de la inseguridad en cualquiera de sus muy diversas manifestaciones, y tal como en la historia remota de la humanidad no estamos indefensos ante dicha inseguridad, pues nuestras oposiciones de hacerle frente estarán siempre en reconocer sus causas, dinámicas y contextos y en nuestra capacidad de movilizar nuestros propios medios y modos para estar en condiciones de hacerle frente con éxito, y lo anterior estribará en que todos y cada uno de nosotros podamos hacer un análisis de nuestro propio entorno, y una de nuestras fortalezas estará siempre en nuestra capacidad de participación conjunta dentro de la colectividad, por lo que deberemos construir permanentemente vínculos solidarios y redes sociales positivas para construir una vida más segura y libre de violencia.

*Libre pensador, amante de la música, la lectura y el deporte.

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