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Hablemos de seguridad… y algo más | Prevención de anomia

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“Ninguna acción preventiva pueda aspirar a ser efectiva y duradera si no cuenta con el apoyo decidido de la propia ciudadanía”.

Diego Varela de León*

El fenómeno de la delincuencia es sin duda un fenómeno complejo que requiere de instrumentos, recursos, disposiciones y acciones mejor planeadas y mejor orientadas científica y tecnológicamente. Igualmente, la prevención del delito debe recurrir a especialistas en diversas áreas del conocimiento y corresponde a los órganos institucionales de prevención el diseñar los propósitos y su organización.

Así, la prevención necesita lo mismo del especialista en seguridad pública, el criminólogo, del psicólogo, del comunicólogo, del abogado y del perito médico como del pedagogo y del trabajador social, del antropólogo como del poeta o del artista plástico. Con base en ello se podrán planear, desarrollar, evaluar y corregir las estrategias en materia de prevención del delito.

Y si entendemos la prevención del delito como la concientización y la capacitación de la sociedad para saber elegir, decidir, corregir, aislar situaciones comprometidas, proporcionando diversos recursos para ello. Más específicamente, la prevención de conductas ilícitas y antisociales requiere de la formación y el reforzamiento de la conciencia de valores en la población, buscando que se traduzca en acciones concertadas entre instituciones de prevención y sociedad, empleando para ello conocimientos pertinentes que hagan posible la previsión de conductas anómicas desde lo individual y colectivo.

El paradigma tradicional criminológico observa la prevención del delito como sinónimo de amenaza, es decir, se considera que la forma de prevenir el delito es la advertencia de que existe un castigo para determinadas conductas, dejando del lado la premisa de que el delito no sólo representa una acción que contradice la norma jurídica (de ahí su antijuridicidad), sino que, también, entra en contradicción con una norma cultural, con un valor socialmente reconocido que por su condición, ha sido elevado a la protección de la ley con el fin de preservar el bien común.

Desde luego, una política de prevención del delito centrada en el apuntalamiento de los valores culturalmente aceptados y jurídicamente protegidos, deben enmarcarse dentro de una política social y económica diseñada y puesta en práctica en primer lugar por las instituciones encargadas de ello y por supuesto apoyada y adaptadas por la propia sociedad, puesto que las circunstancias socioeconómicas resultan, en muchas ocasiones, condicionantes (aunque no determinantes) de la elevación de los índices delictivos. Así, valores ideológicamente admitidos pueden entrar en contradicción con comportamientos condicionados por las situaciones económicas.

Y para ello sin lugar a dudas ni temor a la equivocación, la promoción de la participación ciudadana, cuantitativa y cualitativamente extensa, es indispensable para el fortalecimiento de una cultura cívica que integre como parte sustantiva los bienes jurídicamente tutelados, que son expresión de los valores que los mexicanos nos hemos dado y aceptado.

Y afirmamos que ninguna acción preventiva pueda aspirar a ser efectiva y duradera si no cuenta con el apoyo decidido de la propia ciudadanía. Lo que implica que las campañas preventivas tienen que considerar, por una parte, los intereses de las personas a quienes se dirigen dichas campañas, considerando diversas peculiaridades en valores que nos caracterizan como sociedad así como el contexto socioeconómico, y por otro lado igualmente es responsabilidad de todas y todos mantener una actitud asertiva que anime una conciencia de respeto entre unos y otros, así como a la Ley y por supuesto no menos importante es la confianza que debe existir en las instituciones de prevención y procuración de justicia, y que juntos podamos construir comunidades de convivencia pacífica y armonía en las relaciones sociales.

 

*Amante de la música, la lectura y el deporte.

 

**Las opiniones plasmadas en las colaboraciones son responsabilidad de cada autor, así como su estilo de escritura. Ecodiario Zacatecas sólo es una plataforma digital para darlas a conocer a sus lectores.

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