Opinión

Hablemos de Seguridad… y algo más | Esperanzas Inseguras

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Diego Varela de León*

Partamos de la premisa que “la seguridad pública representa la base fundamental de la convivencia, confianza y respaldo para la ciudadanía”.

Las causas de la inseguridad son multifactoriales, amén de ser trastocadas por la corrupción, la indolencia, la impunidad, el desapego a la ley, la celebración de la apología del delito, la contracultura, la manipulación y falsedad con que, en muchas ocasiones, se conducen autoridades y medios de difusión, que tuercen conceptos y confunden a la sociedad, apostándole a la violencia y el desenfreno, desmoronando el respeto y solidez de la familia, y así podremos seguir enumerando infinidad de infortunios que nos aquejan.

En toda esta compleja maraña, mucho tiene que ver el incremento de la delincuencia en la mayoría de sus formas.

Es por esto que el problema de la seguridad pública es complejo y no es la visión simplista que gobierno tras gobiernos connotan, esto no es un ejercicio solo de capacidades individuales, no es un duelo entre funcionarios inteligentes y otros menos inteligentes (aunque esto sí cuenta), ni de iniciativas lucidoras y aisladas, ni mucho menos de opciones sectarias y partidistas.

De tal suerte que, siendo la seguridad pública, una de las obligaciones de los tres órdenes de gobierno, entonces pues deberíamos de contar con cuerpos policiales que salvaguarden la integridad física y patrimonial de la población, que respete los derechos humanos, que sea honesta, transparente, eficiente y eficaz en su actuación, respetuosa de la ley, que tenga mano firme contra la delincuencia y trato amable, cordial y humanitario con la ciudadanía.

Después de la fallida Ley Nacional de Seguridad Interior, hoy está en boga de todos su símil (corregida y aumentada),  la nueva propuesta de un nuevo héroe cual Stan Lee y los súper héroes de Marvel contra Thanos: la Guardia Nacional, que será integrada en su primera etapa por elementos castrenses; en la segunda por los miembros de la actual policía federal, y en una tercera, de convocatoria abierta para la ciudadanía, para la cual, deseamos al nuevo gobierno éxito en una tarea tan compleja por sus diversas aristas.

Y sexenio tras sexenio surge la pregunta que es: ¿y a las policías municipales y estatales, cuándo en realidad se les invertirá en su profesionalización (adiestramiento común y especializado), en sus sueldos y prestaciones, seguros de vida, instalaciones, equipamiento, patrullas, tecnificación y modernización de sus instalaciones y un largo etcétera?

¿Seguirá siendo una asignatura pendiente?

Digo, si la nueva filosofía será barrer las escaleras de arriba hacia abajo, ¿será que podamos aplicar esta metáfora filosófica en este tema?

*Libre pensador, amante de la música, la lectura y el deporte.

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