Opinión

Hablemos de Seguridad… y algo más | Crónica de un día de terror (tortura y uso irracional de la fuerza)

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“Estando en la parada del camión, aún con el dilema de cuál sería el menú del día, qué comprar y dónde, de pronto observé venir un vehículo a una velocidad excesiva que me cerró el paso, y escuché con palabras altisonantes “eres tú perra”, entre otras, a lo cual mis sentidos se avivaron e inundó mi ser un miedo repentino que me decía que mi integridad física estaba en peligro, por lo que eché a correr, porque observé que de dicho vehículo bajaba un tipo con la facha propia de las películas y series violentas que describen la crisis de inseguridad y violencia que vive nuestro país…”

Diego Varela*

En un día común para cualquier ama de casa, desde que inicia el día, preparando el desayuno, llevando a los hijos a la escuela, despidiendo al marido a su trabajo, e iniciando los trabajos propios del hogar, pensando en cuál será el menú para la comida y en la disyuntiva de salir al mercado o comprar en la tienda de la colonia, decides ir al mercado para salir un poco de la rutina que provocan los días de quehaceres en la casa; decidí ir, pues, al mercado.

Estando en la parada del camión, aún con el dilema de cuál sería el menú del día, qué comprar y dónde, de pronto observé venir un vehículo a una velocidad excesiva que me cerró el paso, y escuché con palabras altisonantes “eres tú perra”, entre otras, a lo cual mis sentidos se avivaron e inundó mi ser un miedo repentino que me decía que mi integridad física estaba en peligro, por lo que eché a correr, porque observé que de dicho vehículo bajaba un tipo con la facha propia de las películas y series violentas que describen la crisis de inseguridad y violencia que vive nuestro país, y corrí lo más rápido que pude, aun y cuando no soy una persona que practica ningún deporte ni actividad física, por lo que mi condición no me permitió hacerlo con la vivacidad de un deportista y a unos metros caí por primera vez y, rápidamente, me levanté y eché a correr otra vez, escuchando esa voz que me seguía gritando, y pronto volví a caer, momento en que el tipo que me gritaba y perseguía me dio alcance y se me echó encima abatiendo mi ser.

Desde el primer momento pensé mil cosas, como un secuestro por parte de la delincuencia, dadas las noticias diarias de la crisis de inseguridad y violencia, de la que son objeto las mujeres que día a día viven y padecen, como un cuento de terror donde el escenario es nuestro país; momentos después me subieron al vehículo que conducía la persona que me profería las palabras altisonantes, y desde que me subió al vehículo observé a otra mujer que recuerdo esperaba igualmente el camión y que no conocía, y que también detuvieron de manera violenta, además de una persona del sexo masculino que ya estaba en el vehículo, igualmente otros dos ocupantes, que al parecer eran compañeros del que me detuvo y, según dijeron las personas de apariencias dudosas, ser policías, y el hombre que habían detenido por posesión de drogas antes que a la otra mujer y a mí, fue el que a decir de los supuestos agentes nos había señalado como vendedoras de drogas, motivo de nuestra detención (un señalamiento), y ya en las instalaciones de la policía, al hacer ésta sus interrogatorios, preguntas inducidas, acompañadas de un vendaje en los ojos y una bolsa atada al cuello, además de golpes, una y otra vez las mismas preguntas, y el tipo que en primer término habían detenido por posesión de drogas, por fin habló, no sé si por piedad o por milagro al ver la golpiza que nos estaban propinando tanto a la otra mujer (joven estudiante) como a mí, declarando que nosotras no éramos las que le habían vendido la droga, que se había equivocado, por lo que los agentes dejaron de golpearnos y después de toda la escena de la cual fuimos protagonistas, nos permitieron hacer una llamada para que nuestros familiares fueran por nosotras, y con un “disculpe usted” acompañada de una recomendación de no decir nada por tratarse de un tema delicado como es el de las drogas, por fin nos dejaron salir, marcando este día en mi vida como un día de terror en pleno mes patrio ¡Viva México!

Un hecho más de la cotidianidad que vive nuestro país, una crónica que cita una vivencia real en la que cabe señalar, no hubo denuncia ante los hechos descritos, por temor a la represalia en contra de las protagonistas y sus familias.

*Libre pensador, amante de la música, la lectura y el deporte.

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