Opinión

Hablemos de Seguridad… y algo más | A un lustro del crimen Ayotzinapa

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Diego Varela de León*

A propósito de que el pasado jueves se cumplieron cinco años de aquel día que marcó la historia de nuestro país. Corría el jueves 26 de septiembre del 2014 y en pleno mes de la patria se dio la desaparición de los estudiantes de la Escuela Normal “Raúl Isidro Burgos”, caso que me hizo recordar de donde viene lo corroído del Estado, tratando de entender por qué no hemos aprendido de la historia, deseando trepar al tren del futuro sin bajarnos del jumento del pasado.

Recordaba que en el sexenio de Miguel Alemán Valdez (1946 – 1952) se creó la Dirección Federal de Seguridad. Dicha corporación policial estaría al servicio del presidente en turno y de los funcionarios del gabinete presidencial, con el fin de mantener “controlado” (reprimir) cualquier desorden, movimientos políticos o movimientos sociales.

Y basta recordar la violencia social con la represión estudiantil del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971, épocas en las que el Estado no tolero las marchas estudiantiles o movimientos sociales y respondió con el uso de la fuerza, no controlando los movimientos sino reprimiéndolos, dicha dirección (DFS) fue un instrumento del propio gobierno para hacer prevalecer la fuerza “legitima” del Estado, la cual era percibida por sobrados motivos como un Estado dentro del mismo Estado, con grandes vicios, corroída e infiltrada por el narcotráfico, con cientos de miles de casos de desapariciones forzadas, fabricación de hechos, ajuste de cuentas, tráfico de drogas y encubrimientos de incontables delitos y atropello a los derechos humanos.

Al frente de esta dirección (DFS) por citar a uno de los innombrables, como Miguel Nazar Haro en mancuerna con Arturo Durazo Moreno, en la Dirección General de Policía y Transito del Distrito Federal, ambos, símbolos de la delincuencia, arbitrariedad, corrupción e impunidad.

Dichos pasajes trágicos que sucedieron por esos días en los que supondríamos hubiesen servido de ejemplos para no repetirlos más, pero tal pareciera que en el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto se intentaron reproducir esas aberraciones del Estado Mexicano.

Y después de 5 años, padres y madres de los 43 de Ayotzinapa siguen en su búsqueda, misma que se ha convertido en un verdadero calvario al toparse con todas las barreras del Estado en la solución de sus demandas. Sus exigencias fueron sumergidas en un túnel de obscuridad, y por fin en el presente sexenio avizoran que hay una luz, por la voluntad que muestra el presidente de la república de que el caso llegue hasta sus últimas consecuencias y se resuelva, para que los padres y madres que piden justicia por fin encuentren el sosiego.

*Libre pensador, amante de la música, la lectura y el deporte.

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