Opinión

Fútbol Femenil | Homenaje a la Mujer Mexicana por el Día Internacional de la Mujer

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Historia futbolística mexicana

“Adelitas Mundialistas, Orgullo Nacional”

Segunda parte

José Ortega Ramírez*

La historia de algunas jugadoras nacionales detrás de su logro mundialista no era muy grato como el de las siguientes seleccionadas como Alicia Vargas La Pelé, que se había iniciado viendo jugar “coladeras” (partidillos en la calle) a sus hermanos, sólo se limitaba a verlos sentada a la orilla de la banqueta y, como a veces faltaban jugadores la invitaban y ella no se hacía del rogar. Pero su camino fue menos áspero que el de María Zaragoza, “La Borjita”. Que en su casa no querían que jugara. Su hermano mayor se enojaba y la metía en ocasiones de los cabellos a la casa. Ni siquiera iba a ver a su novia por vigilarla. Así algunas de ellas tuvieron una serie de limitaciones y prohibiciones de manera discriminativa. Pero ese inesperado tercer lugar que lograron las adelitas mexicanas como: Irma Ramírez, “La Piolín”, Juanita Chávez, “La Pantera”, Paula Pérez, “La Cuchi Cuchi”, María de la Luz Hernández, “La Trenza Voladora”, Martha Coronado “La Chispita”, María Zaragoza, “La Borjita”, Alicia Vargas, “La Pelé” y María Eugenia Rubio, “La Peque”, y su gran entrenador, el profesor Efraín Pérez, dejaría de lado todo aquel machismo y discriminación contra ellas convirtiéndose ahora en un orgullo nacional. Cambiaron muchas cosas en nuestro país, los señores hablaron con orgullo de ese grupo de futbolistas; la prensa se retractó de sus burlas, anticipando la consolidación del futbol femenino mexicano y todo el mundo se unió al entusiasmo coro que provocaron sus triunfos.

Ante la inminencia del segundo mundial en casa (II Campeonato Mundial Femenil México 1971) los recursos llegaron de todas partes, al mismo tiempo que entrenadores, balones, equipo y hasta una gira por Perú y Argentina. Los medios de comunicación siguieron con atención a las seleccionadas nacionales y, de pronto, todo mundo conocía sus gustos y aficiones. El 15 de agosto de 1971 inicio el II Campeonato Mundial Femenil en el Estadio Azteca con un fácil triunfo de nuestro representativo nacional por 3 a 1 ante la Selección Nacional de Argentina. Con los reflectores inminentemente sobre ellas, vencieron a la Selección Nacional de Inglaterra y convirtiendo el Estadio Azteca en un taller de baile de salón, goleándolas por 4 a 0. Posteriormente en partido ríspido contra Italia en la semifinal donde hubo de todo tipo de acciones típicas de un gran semifinal y dos faltas cometidas por las azurri (llamadas por cierto por la prensa mexicana como las fieras del 71, debido a su mal comportamiento por los penales cobrados en su contra, que originó la suspensión del partido) que desembocaron en dos penales después de ir perdiendo 1 a 0, le dieron el triunfo al cuadro femenil azteca.

Ya en la gran final ahora como rival la selección representativa nacional de Dinamarca en un partido desangelado y monótono. Buena parte por la eminente superioridad del equipo nórdico, sobre unas entusiastas, jovencitas y chaparronas mexicanas que al fin de cuentas perdieron por marcador de 3 por 0. Las 11 niñas del llano sin duda llegaron muy lejos en la cancha, desatando aún más fuera de ella. “Causó sorpresa y satisfacción, ver que en parques, campos e incluso calles de la ciudad, las niñas y jovencitas competían contra los niños y jóvenes, quedando el recuerdo de esa época por increíble que parezca, el de un equipo que dio a miles de aficionados de este bello deporte la oportunidad de aplaudir los esfuerzos nacionales en una final de campeonato del mundo. Orgullosamente mujeres.

*Escritor, instructor profesional, coaching deportivo y master PNL en Ciencias Aplicadas al Fútbol.

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