Opinión

Elige bien, vive bien | ¡Bienvenido Octubre!

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“¿Te imaginas lo que estás comunicando cada vez que platicas con alguien con el celular en la mano, te imaginas lo que le dices a una persona en una cena con el celular sobre la mesa?”.

Haydee Paola Álvarez Ruiz*

Fluimos y confluimos, vamos y venimos, aunque a veces no sabemos realmente si estamos yendo o viniendo. Pareciera que nos están rebasando los cambios naturales y propios a las necesidades sociales de adaptación. ¿En qué sentido? En que incluso nuestra interacción se ha visto alterada considerablemente, y no quiero sonar como la típica frase de los abuelitos: “en mis tiempos…” la gente platicaba, reía y convivía de verdad; desde mi observador hay cosas que sí recuerdo con nostalgia, por ejemplo: los juegos de los niños, las reuniones entre amigos, el disfrutar un café o una charla íntima, sin el personaje más importante de todas las reuniones: el celular.

¿Te imaginas lo que estás comunicando cada vez que platicas con alguien con el celular en la mano, te imaginas lo que le dices a una persona en una cena con el celular sobre la mesa?, las justificaciones pueden ser muchas, sin embargo, siempre hay un invitado que tal vez está alterando de más tu comunicación, tus relaciones y tu presencia.

Te invito a que hagas una pausa… una pausa es tomar un momento en que detengas todo a tu alrededor, te concentres en ti y te des oportunidad de reflexionar. ¿Cuántas veces y con cuántas personas te has comunicado este día? Y mucho ojo, mi pregunta no es con cuántas (personas) has hablado o con cuántas has chateado. La diferencia en este momento es muy sutil y es justamente porque la sociedad y el contexto en el que vivimos actualmente nos han llevado, sin darnos cuenta, a una desconexión total.

La diferencia entre hablar y comunicar es sutil, pero fundamental para crear diferentes niveles de relación. Cuando hablamos sólo emitimos palabras que construyen una oración o una idea, pero cuando comunicamos damos a ese grupo de palabras una intención específica.

Sin embargo, siempre estamos comunicando ideas, pensamientos, emociones, etc., y lo hacemos desde diferentes niveles de conciencia. Permanentemente recibimos información de alguien o de algo: los anuncios que vemos en la calle nos están comunicando algo, igual que los anuncios que escuchamos en la radio y así, sucesivamente.

La mayor parte de la comunicación que recibimos ni siquiera la tenemos clara o consciente, sólo la recibimos y, muchas veces, se queda guardada en nuestro subconsciente. Es pegajosa, o puede ser también que empate con una situación o una emoción que tenemos en ese momento.

Esta realidad que percibimos es a partir de la forma en que estamos viviendo como autómatas, y desde ese automatismo tan absurdo nos comunicamos, nos relacionamos y seguimos jalando en contra de nuestra naturaleza. El ser humano tiene necesidad de amor, de presencia, de pertenencia y de relaciones basadas en la calidez que puede tener una charla profunda en donde el calor de las risas e incluso de una discusión llena el ambiente de una sensación de humanidad, con la conciencia de estar disfrutando la presencia de alguien.

¡Bienvenido octubre!, excelente momento para reflexionar nuestra forma de estar presentes, nuestra forma de relacionarnos y nuestra forma de comunicar, desde la conciencia de crear una realidad a partir de nuestras palabras. Porque cuando comunicamos justamente hacemos eso: creamos una realidad, y esas palabras que se quedan en nuestras historias internas, esas que no compartimos también están creando permanentemente una realidad.

¿Qué realidad quieres crear este día para ti? Elige bien, vive bien.

*Coach ontológico, ejecutivo y personal.

Conferencista, creadora de talleres y buscadora de la conciencia y transformación humana.

@livevolution.com.mx

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