Opinión

Economía | México, un país ignorante en finanzas

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Esto ha causado un problema de analfabetismo financiero en el que las personas no utilizan dichos servicios o abusan de estos, lo que como país nos lleva a no lograr un desarrollo económico positivo

Fernanda Romo*

Un grave problema en el desarrollo de nuestro país es la calidad de la educación que se recibe, esto se observa en todos los ámbitos; sin embargo, en materia de finanzas esta educación es poca o nula y esto se refleja en nuestro sistema financiero.

El objetivo de esta publicación es plantear un problema real en México y ver la importancia de que éste se aborde y se emprendan acciones concretas para que la gente tenga conocimientos básicos en el tema que les permitan tomar mejores decisiones respecto a sus finanzas.

Según investigaciones realizadas por diversas organizaciones e instituciones en la última década, se puede observar que las personas no tienen conocimientos acerca de los diversos servicios financieros que se ofrecen en nuestro sistema y esto ha causado un problema de analfabetismo financiero en el que las personas no utilizan dichos servicios o abusan de estos, lo que como país nos lleva a no lograr un desarrollo económico positivo.

La educación financiera “es el proceso mediante el cual los individuos adquieren una mejor comprensión de los conceptos y productos financieros y desarrollan las habilidades necesarias para tomar decisiones informadas, evaluar riesgos y oportunidades financieras, y mejorar su bienestar” (OCDE, 2005).

En la actualidad es importante conocer y tener una educación financiera de calidad debido al crecimiento acelerado de los mercados que nos exige utilizar productos financieros más complejos, si se tiene un mayor conocimiento de estos (riesgos y beneficios) se pueden desarrollar habilidades que se reflejan en bienestar como lo marca su definición.

La Cultura Financiera se puede definir como “el conjunto de conocimientos, prácticas, hábitos y costumbres que cada individuo posee para administrar, incrementar y proteger su patrimonio en las diferentes etapas de su vida” (Amezcua García, Hacia un cambio en la cultura financiera en México, 2014).

En nuestro país la cultura financiera es muy pobre, lo que trae como resultado el escaso uso de productos financieros o el abuso de estos teniendo como consecuencia un endeudamiento excesivo, la falta de cultura del ahorro y el uso excesivo de productos financieros informales (tandas o prestamistas) que usualmente ofrecen servicios poco favorables para los usuarios y con altos costos.

El crecimiento económico actual requiere que las personas tomen conciencia de su futuro, desarrollen habilidades financieras y dejen de depender de sus gobiernos, ya que estos han cedido a las personas temas como salud y pensiones.

La educación financiera puede empoderar a las personas al permitirles administrar de mejor manera sus recursos y las finanzas de sus familias” (García, Grifoni, López, & Mejía, 2013).  Los gobiernos de diversos países reconocen la necesidad actual de adquirir estos conocimientos y han implementado diversas estrategias para que la gente los adquiera, la educación financiera se ha convertido en una prioridad mundial.

Los beneficios de esta pueden verse en la economía general, los ciudadanos comprenden los procesos de planeación de ingresos, de gastos y las políticas públicas. Pueden tomar mejores decisiones lo que crea un ambiente de estabilidad y desarrollo.

La economía de nuestro país se considera como intermedia y es similar a la de los países emergentes, el problema más grande respecto a educación financiera radica en que la gente desconoce totalmente o parcialmente acerca de los diversos servicios financieros, no sabe dónde se solicitan, le resultan muy complejos, considera sus costos muy elevados, no le tienen confianza o no tienen un proveedor de estos cerca.

El 97 por ciento de la población es candidata a utilizar algún servicio financiero sin embargo sólo 56 por ciento tiene contratado algún producto financiero (nomina, cuenta de ahorro, cuenta de cheques, tarjeta de crédito, seguros, afores, etc.).

El 43.7 por ciento ahorra por medio de productos financieros informales (efectivo o tandas) y el 35 por ciento tiene algún producto de depósito o ahorro formal.

El 27 por ciento tiene algún servicio de crédito (tarjetas departamentales, hipotecario, automotriz, etc.), el 22 por ciento ha contratado algún seguro privado y solamente el 27 por ciento realiza un ahorro para su retiro.

La educación financiera trae consigo beneficios importantes para el desarrollo económico del país, contribuye al aumento en la calidad de vida y otorga herramientas para realizar una planeación para el futuro y para la administración de los recursos. Es un medio real para traer mejoras importantes a la población.

El aumento en el uso de servicios financieros contribuirá al crecimiento de nuestro sistema. Al tener mayor demanda se harán más competitivas y ofrecerán mejores servicios a mejores costos, lo que se verá reflejado en el desarrollo económico del país.

Referencias                      

Amezcua García, E. L. (2014). Hacia un cambio en la cultura financiera en México. En Docencia en las aulas de investigación (pág. 110). México: Gasca.

García, N., Grifoni, A., López, J. C., & Mejía, D. M. (2013). La educación financiera en América Latina y el Caribe. Banco de Desarrollo de América Latina.

OCDE. (2005). Improving Financial Literacy. París.

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