Opinión

Derecho y Finanzas | El negocio de la Infelicidad: ¿Es la infelicidad un buen negocio?

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Oscar García*

A lo largo de la historia de la humanidad, han existido diversas etapas de convivencia, economía y gobierno más o menos definidas; a grandes rasgos podemos señalar, por ejemplo, la barbarie en la que los individuos, a costa de su propia fuerza y astucia, tomaban, robaban o producían lo que necesitaban, y cuando otro individuo o grupo de individuos querían algo que tu tenías, otra vez, por propia cuenta y riesgo, podías usar tu fuerza y/o astucia.

Otra etapa, más o menos definida a nivel mundial, fue la sociedad esclavista con líderes espirituales; en esta etapa, también existían conflictos y guerras, pero había sociedades, incluso ciudades más o menos conformadas con un gobierno político y espiritual que recaían en la misma persona. Obviamente existía algún tipo de apoyo de la producción en esclavos, personas que no eran personas y en la mayoría de los casos en esta categoría caían las mujeres y los niños.

Hubo otra evolución hacia una nueva etapa, también algo generalizada y definida a nivel mundial, en la que el poder político y el religioso se separaron, y si bien, en la mayoría de los casos se abolió o por lo menos se disminuyó la esclavitud, aún había clases sociales perfectamente marcadas y delimitadas respecto de los derechos tenían unas y otras, derechos tremendamente asimétricos; baste como ejemplo la prima nocta, en la que el rey o gobernador del territorio, tenían el derecho de pasar la primera noche con la mujer recién casada.

Con la Revolución Francesa y la Revolución Industrial, se redefinen los gobiernos occidentales en su sistemas económicos y políticos, dando paso a una enorme ideología liberal basada en los derechos del individuo y una división del poder del estado, para generar leyes escritas, para aplicar dichas leyes y para juzgar sobre dichas leyes.

No faltaron tampoco otras ideas para organizar la sociedad, como el marxismo y el anarquismo en sus diversas corrientes; sin embargo, por causas que no son tema actual, no han tenido éxito.

Ahora bien, más de dos siglos después de la Revolución Francesa, en la que el centro de los derechos que organizan la sociedad se encuentra en el individuo, aún se están dando derechos y reconocimientos a grupos minoritarios de individuos, la mujer obtuvo el derecho a voto hace menos de un siglo, los derechos de los niños se reconocieron hace menos de cincuenta años.

Sin embargo, esta utopía de las libertades individuales que vive su más álgido momento de la historia, me llevan a ninguna conclusión y me orillan a las preguntas: ¿Por qué las personas son más infelices ahora que en cualquier otra época de la historia? ¿Por qué la economía global se basa en el consumo provocado para llenar vacíos existenciales que no deberían de existir ahora?

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*Licenciado en Contaduría y Derecho; asesor empresarial y librepensador

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