Opinión

Contracorriente | Ochenta años más tarde

• Bookmarks: 7


“El hombre tiene que establecer un final para la guerra. Si no, ésta establecerá un fin para la humanidad”. -John F. Kennedy-

Gerardo Salmón Gómez*

Transcurrían las primeras horas del 1 de septiembre de 1939 cuando comenzó el primer bombardeo aéreo por parte del ejército nazi en territorio polaco. Había dado inicio el conflicto bélico más grande y devastador en la historia de la humanidad, a ochenta años de distancia seguimos viendo también, entre lamentos, la expresión de brutalidad e incivilidad que marcó al mundo contemporáneo.

Como lo apunta el reconocido diplomático mexicano Juan José Bremer, el programa político de Hitler no estaba precisamente definido, pero tenía claro que el Tercer Reich debía continuar con su expansión económica, y sobre todo apuntalar los ejes fundamentales de su movimiento, que consistían en la supremacía de la raza aria, el exterminio de judíos y su sed de expansión territorial para convertirse en la potencia dominante de Europa oriental.

Fue el 3 de septiembre de 1939 cuando Gran Bretaña y Francia hicieron su declaración formal de guerra a Alemania, y desde ese momento se entraría a una brecha de casi seis años que acabó con la vida de aproximadamente 60 millones de personas (algo parecido a la población actual de Italia o incluso la misma Alemania), sin que hasta estos días se pueda saber a ciencia cierta el número exacto de bajas. A esto, hay que agregarle otros tópicos como los millones que fueron desplazados de sus lugares de origen, el estancamiento económico que se presentó en prácticamente todo el mundo y por supuesto, el cambio obligado en la forma en la que se llevarían a cabo las relaciones diplomáticas desde finales de la década de los 40.

Esos primeros momentos de guerra fueron determinantes para lo que vendría en los años siguientes, la Alemania nazi estaba decidida a demostrar su poderío militar, que claramente superaba las capacidades de los franceses y británicos, por lo cual el avance de Hitler fue promisorio y más ante naciones que jamás habrían imaginado la dimensión del conflicto que se había desatado. Errores muy concretos hacia el final de la guerra y la convicción de los países aliados de que se luchaba por una causa justa: evitar que el tirano siguiera avanzando y las atrocidades nazis siguieran perpetuándose; fue lo que permitió derrotar al régimen nacionalsocialista.

En el caso de México, que a lo largo de la historia se ha caracterizado por su posición neutral ante conflictos armados, después de verse agredido por el hundimiento del Potrero del Llano y el Faja de Oro declaró la guerra a la Alemania nazi en 1942, mediante un sentido discurso ante el Poder Legislativo del entonces presidente Manuel Ávila Camacho.

Varias décadas después de ese mes de septiembre, seguimos asombrándonos al conocer las conductas extremas a las que puede recurrir la especie humana por ambición y poder, y no nos queda más que tratar de evitar que esta situación pueda volver a darse, aunque lo cierto es que el panorama que observamos a diario no es realmente consolador en temas de seguridad y violencia, ni nos permite afirmar que aprendimos alguna lección con semejante hito histórico.

*Zacatecano; estudiante de Derecho en la Universidad Panamericana Ciudad de México; asociado fundador de Alianza Juvenil por la Sostenibilidad, A.C.

Contacto: gersalmon29@gmail.com

Twitter: Gerardo Salmón G  | AJUVES

Facebook: AJUVES

7 recomendaciones
87 views
bookmark icon