Opinión

Catenaccio Político | El Nonato Gabinete de AMLO

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No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan qué tenemos que hacer. Steve Jobs

Manuel Espartaco Gómez García*

Dentro de la estrategia del nuevo gobierno, si es que hay alguna; hay algo que no termina de cuajar, quién sabe si a conveniencia del presidente o simplemente porque tiene otros operadores.

Me refiero al gabinete presidencial, ese que conforman los secretarios de Estado y sus equipos, ese de directores y coordinadores generales, que no solo no aparecen en escena, sino que su ausencia es tan notoria, que los deja en lo individual mal parados.

Veamos: la Secretaría de Gobernación está dirigida por una jurista brillante, por una académica magistral, pero con nula preparación política, por eso los temas “peliagudos” los resuelven muy cerca de Bucareli, desde algún piso del Senado de la República.

En cambio, al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores se encuentra un hombre con más claros que obscuros, un hombre brillante y último heredero del Camachismo (ese movimiento de hombres forjados en lo mas profundo del sistema político mexicano), sin embargo, la agenda de la política exterior, no solo la hace el presidente, también la dirige y dice y se desdice una y otra vez con Marcelo, quien se ve en aprietos de a tiro por viaje.

Una suerte parecida juega el secretario de Educación, Esteban Moctezuma, también forjado en los altos fuegos políticos, pasando por un auto exilio en la iniciativa privada, ha sido víctima de la confusa política educativa de su jefe; entre el coqueteo de AMLO con los sindicatos, pero al mismo tiempo con la abrogación de lo que algunos nombran la mal llamada reforma educativa, la pelota se la pasan directamente el presidente, Mario Delgado y Esteban, el afanoso Esteban, queda como un simple espectador.

A los secretarios de la Defensa y de Marina les da juego, porque hay fuego. La mamarrachada de “abrazos, no balazos” ha quedado como una desafortunada expresión en un México que se desangra. En el trimestre más sangriento de la presente época, los generales son quienes le han puesto la agenda al presidente, incluso han modificado la constitución, han elevado su presupuesto y son los únicos que siempre flanquean al presidente. Bueno, incluso construirán el nuevo aeropuerto de santa barbaridad…

Del resto del gabinete ni me acuerdo o no los conozco, pasan sin pena ni gloria, salvo la secretaria de Energía, y la recuerdo por su pésimo desempeño, no por su calidad en el servicio, sin ser injustos, por lo menos los primeros meses fue un fiasco total. Ojalá corrija y si no, pues que se vaya.

Con este largo preámbulo, quiero decir que el protagonismo exacerbado del presidente, su hambre de micrófono y de marcar la agenda con ocurrencias, ha dejado a su gabinete nonato, estéril, de parapeto.

Pero el gobierno no es solo el Ejecutivo y menos el gabinete, y hay alguien al interior, que le va de maravilla que nadie brille en sus tareas, o que cuando sacan la cabeza son guillotinados de inmediato. Me refiero a Ricardo Monreal, con él ejemplifico a los otros operadores que nombraba al principio, y es que la habilidad del senador se ha ganado la confianza del presidente, a tal grado de ser a menudo invitado a comer caldillo tabasqueño en la oficina presidencial de Palacio Nacional.

Creo que Andrés lo conoce, le sabe defectos y virtudes, debilidades y obsesiones, pero le es útil, de momento es su principal operador, pero ojo, mucho ojo, porque Ricardo las cobra todas y con intereses altísimos. Ojalá esto cambie, que cambie ya.

*Licenciado en derecho, libre pensador crítico objetivo.

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