Opinión

Catenaccio Político | A veces, la forma es fondo: AMLO

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La política no tiene relación con la moral: Nicolás Maquiavelo

 Manuel Espartaco Gómez García*

El catenaccio es un término futbolístico creado en los años 1930, para describir una forma de juego defensivo, aguerrido y apasionado; el creador de dicho sistema, el austriaco Karl Rappan, es considerado el padre del término, pero fueron los italianos quienes lo adoptaron, lo perfeccionaron y lo utilizan hasta la fecha. El resultado, es nada más y nada menos que cuatro Copas del Mundo.

Bien, si además al término y/o sistema del catenaccio, le agregamos política, podremos entender el concepto en el contexto en que nuestro país, en la actualidad, vive y padece su gobierno; podremos situarnos, entonces, en el estado desgraciado de la polarización social promovida desde Palacio Nacional y para ser justos, habrá que señalar al actor principal: el presidente de la República. De tal suerte que dicha polarización provoca bandos, lados, grupos, camarillas… todos, jugando al catenaccio con sus ideas, con sus posiciones y con sus planteamientos (unos más aguerridos que otros, incluso reaccionarios) y como en el futbol cuando Italia juega bajo esta modalidad, quienes salen perdiendo son los asistentes al estadio, en el caso real político que nos ocupa, la sociedad mexicana, que mira expectante y extrañada la aburrida y peligrosa estrategia de la clase política, algunos, los menos, también toman partida, pero si la estrategia por demás dañina, continúa, serán los más, y tendremos una división social tal vez a mediano plazo imposible de unificar.

Hace no mas de cinco días, el hijo del periodista Pedro Ferriz de Con, también periodista, aprovechó el uso de la voz, que alternadamente les otorga la logística de las conferencias mañaneras del “Peje”, para plantearle (más que preguntarle) si cabía la posibilidad de que el presidente se modulara, se serenara y fuera factor de unidad y no de división; se refería por supuesto a los nada corteses señalamientos hacia lo que Andrés denomina “prensa fifí”, pero también para todos aquellos que no coinciden o no piensan igual que él, quienes también integran el imaginario grupo o sector conservador de la sociedad, que según el propio presidente, no solo no quieren que las cosas no cambien, sino que pretenden boicotear su gobierno.

Nada más abstracto que la idea proveniente del imaginario de quien encabeza el Ejecutivo, ya que quienes diferimos con sus ideas, también amamos profundamente a México y, por lo menos al de la pluma, jamás, en más de 100 días de gobierno, lo han invitado a conformar siquiera un pequeño grupúsculo de insurrectos que pretendan reunirse para boicotear al macuzpano.

La respuesta del presidente fue elocuente con su línea discursiva, se mostró tranquilo y respondió con pausas, como es su costumbre; sin embargo, la respuesta no solo evadió (también como de costumbre) el planteamiento inicial del periodista, sino que deja ver que su posición es un dique imposible de mover; volvió a catalogar a los disidentes como conservadores y fifís, es decir, no duró ni 5 minutos el ánimo al que convocaba Ferriz.

Su explicación, palabras más, palabras menos, radicaba en deshacerse de la autoría del término “fifí” y lo reseñaba como el grupo social que linchó al expresidente Madero, nada sano seguir segmentando, soportado por la lejana historia de la decena trágica.

Propongo entonces, que el próximo lunes, nos encontremos para analizar los poco más de 100 días de gobierno, principalmente en dos vías, la económica y la social, pasando por los datos duros que arrojan y dándole una repasada a las estadísticas de seguridad; sólo así, podríamos llamarnos objetivos y eso, eso es lo que pretendemos en este espacio de libertad.

*Licenciado en Derecho, amante del análisis político y crítico aventurero.

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