Opinión

Bang! | Objeción de conciencia

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Médicos o enfermeros podrán negar sus atención si esto contrapone su, muy subjetivo, código moral, ética personal o ideas religiosas, a la comunidad LGBTTIQA, pacientes con VIH, indígenas, migrantes, mujeres que soliciten la práctica de un aborto, o cualquier otra persona que les caiga gorda

Fernando Quijas*

Entre todas las cosas que nos ha dado Nuevo León a México, además de la legendaria figura del buen Piporro, el chingo de buena música que marcó una gran etapa en el rock mexicano llamada la Avanzada Regia, festivales espectaculares y a Gloria Trevi, también nos ha dado una dolorosa decepción al ser aprobadas reformas a la Ley Estatal de Salud que permitirá a los trabajadores de este rubro negar sus servicios interpelando a una mentada objeción de conciencia.

¿Qué significa esto?: Que médicos o enfermeros podrán negar sus atención si esto contrapone su, muy subjetivo, código moral, ética personal o ideas religiosas, a la comunidad LGBTTIQA, pacientes con VIH, indígenas, migrantes, mujeres que soliciten la práctica de un aborto, o cualquier otra persona que les caiga gorda.

Dejemos de lado el simple hecho de la anticonstitucionalidad de estas nuevas reformas al permitir de manera clara y hasta descarada que se límite el derecho a la salud apelando a la DISCRIMINACIÓN, porque eso es lo que es.

Pensemos en el retroceso que esto representa para una sociedad cada vez más dividida, mientras que, irónicamente, se desgasta por todas partes y hasta el cansancio la palabra INCLUSIÓN, sin que ésta logre clavarse en la mente y forma de vida de mi raza cósmica.

Uno de los aspectos dramáticos de este chisme es que dichas reformas fueron impulsadas por la misma Comisión de Salud y Atención a Grupos Vulnerables de la Legislatura neoleonesa, que con esas pinches atenciones, mejor no pides nada.

La aprobación de estas reformas se dio tan sólo unos días antes de la conmemoración del Día del Médico, y mientras algunos de éstos recibieron una felicitación, así como muestras de cariño y admiración por su noble labor en todo el país, lo más probable es que en Nuevo León muchos se quedaron con ganas de un abrazo.

Pero si estas reformas no se revocan, y conociendo la ya muy reconocida mojigatería de nuestros amigos de Nuevo León, los trabajadores de la salud que apliquen la objeción de conciencia para no hacer su trabajo, lo único que podrán esperar para el año que viene es una sentida y muy honesta mentada de madre. Al menos la mía ya la tienen. Por si acaso.

*Hombre prevenido.

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