Opinión

Bang! | Ariel

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Quizás sea la edad o simplemente estoy muy cansado, pero estos pleitos sin sentido por defender lo políticamente correcto en redes sociales ya está convirtiendo en un ejercicio tedioso que seguramente no llevará a ningún lado.

Fernando Quijas*

Que si Ariel debe ser pelirroja porque así era la original demuestra lo “racista” que eres, que si defiendes a la actriz que la interpretará en la versión live action de La sirenita que prepara Disney eres alguien “comprometido” con la inclusión, o que si haces pedo por una o por otra de estos dos puntos por una película infantil eres una persona inmadura.

Seré honesto con ustedes. Quizás sea la edad o simplemente estoy muy cansado, pero estos pleitos sin sentido por defender lo políticamente correcto en redes sociales ya se está convirtiendo en un ejercicio tedioso que seguramente no llevará a ningún lado.

Y esto se debe a que de alguna manera todos podrían estar bien y estar mal a la vez en cualquiera de los posicionamientos que ha generado el nuevo mame que inunda nuestras redes sociales y que confronta a adultos en torno a una película infantil.

Para reafirmar esta idea debemos partir desde este punto: la industria del entretenimiento, como otras instituciones, cada vez se está inclinando más a una posición de inclusión al integrar a personas de diferentes razas, nacionalidades y preferencia sexuales, entre otras características, en el desarrollo de sus obras. Hasta ahí no hay ningún problema, de hecho es un ejercicio positivo para promover la diversidad.

Lo malo es que en este ejercicio se pretende transformar innecesariamente las figuras ya establecidas para cumplir con esta agenda, ya que Ariel no ha sido la única que ha sido cambiada en su versión original. Sí, aunque esta sea el dibujo animado de un ser mitológico.

Pondré un ejemplo sencillo de James Bond, un personaje que ha aguantado los embates de quienes luchan por lo políticamente correcto y que exigen que este personaje sea interpretado por un actor de diferente raza, o incluso por una mujer. Todo en nombre de la “inclusión”.

Lo peor es que si alguien expresa su desacuerdo con esto, automáticamente se gana la etiqueta de racista o “misógino”, cuando esto no se trata de algo tan fuerte, sino es simplemente el respeto a las características originales de los personajes y cómo fueron concebidos por sus autores.

En lugar de alterar las versiones originales de los personajes, no sería más fácil crear otras historias con otros personajes que se ajusten a los caprichos de lo políticamente correcto y su agenda de inclusión. ¿No hay alguien que pueda crear un espía negro o una espía que no tenga que llamarse a webo James Bond?

El pleito entre adultos por quién va a interpretar a Ariel tampoco es casualidad. Además de tirarle por el lado de la inclusión, la industria del entretenimiento también te anda manejando la nostalgia como uno de los elementos clave para vender. Esto no es algo nuevo, sí vemos la lista de remakes y secuelas que se han estado vendiendo tan solo en los últimos años. La falta de historias originales se debe a que mantienen su mercado a basa del golpeteo a la memoria del público.

Y este golpeteo puede llegar a doler si cambias una imagen que se ha mantenido con la audiencia durante tanto tiempo. Es por eso que muchos respingaron al enterarse que Ariel no sería esa simpática pelirroja que han conocido desde hace casi dos décadas.

Al final, lo que debemos de aprender a hacer es vivir con estos cambios de dos maneras: dejándose llevar, o simplemente no viendo estas películas y conservar las versiones originales en tu memoria. Menos bronca.

Sobre el tema de racismo en el rechazo a quien podría interpretar a Ariel, eso se la creería a los gringos: son mas mamones, Pero espero que no sea así en este bonito país, tan diverso y chingón. Y si es así, deberían estar avergonzados.

*Nadie lo lleva al cine.

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