Destacados

Andar las vías | Los quehaceres de los nombrados “serenos” nocturnos

• Bookmarks: 14


Con su andar lento y su linterna encendida, empezaban el tránsito nocturno, por cada una de las vías que estaban bajo su cuidado

Luna Morena*

Nunca pude escuchar personalmente una expresión que notables personajes habían hecho parte de su vocabulario al desempeñar su trabajo, únicamente solía escucharla por las radionovelas, o en el argumento de ciertas películas, ya que según mi perspectiva, era necesaria la participación de una persona que desempeñara este papel, el cual pudiera despertar nuestra imaginación al hacer su noctámbulo repaso, con sus horarios y rumbos definidos.

Mientras los grillos protegidos por la oscuridad emitían su bien identificada tonada, los serenos hacían su recorrido entre las calles del sitio donde habían sido consignados. Con su andar lento y su linterna encendida, empezaban el tránsito nocturno, por cada una de las vías que estaban bajo su cuidado; no importaban las circunstancias del tiempo, tampoco si las calles carecían de luz eléctrica, o estuvieran iluminadas, ellos cumplían esa actividad a su debida frecuencia.

Tempo atrás, se contaba con pocos “serenos”, los cuales vivían de las propinas vecinales, que a veces eran generosas, otras veces raquíticas, como fueran ellos agradecían la dádiva mencionando a Dios, mientras vaticinaban a todo caritativo, un mejor futuro y una abundancia espléndida.

Ellos sabían sus horarios nocturnos, para llevar a cabo esos itinerarios, que servían para mantener vigilados los pueblos o ciudades, siempre al pendiente de informar si ocurrían cosas desagradables, por ejemplo: robos, accidentes, pleitos, bullicios nocturnos, parejitas clandestinas, ebrios despistados, féminas férvidas, amorosos desnaturalizados.

Otra tarea que tenían a su cargo, era encender las farolas públicas que estaban por ahí, pero inteligentemente instaladas entre los rincones más oscuros, o callejones peligrosos. Para encender dichas bombillas, debían llevar consigo un ingrediente fundamental hecho de sebo extraído de algún animal doméstico.

Estos trabajadores con un silbato anunciaban su presencia, y el momento de empezar la faena de esa noche. El característico silbatazo venía acompañado de un grito que los “serenos” acostumbraban poniéndole un tonito acorde al tiempo: ¡Las 10 y todo serenoooooooo!, algunos le agregaban las siguientes exclamaciones ¡Ave María! y ¡Alabado sea Dios!

Anteriormente “los serenos” vivían de las propinas de los vecinos, pocas veces generosas, pero no por eso abandonaban su ocupación. Tiempo después, viendo a lo que estos hombres se exponían, el gobierno de esa época decidió asignarles un sueldo quincenal, así tendrían efectivo seguro para ellos y sus familias. Con el arribo de la luz eléctrica, “los serenos” fueron desapareciendo de la intemperie, y con la llegada de las empresas hoy se llaman “veladores”, y son contratados por los empresarios, mismos que pagan sus sueldos.

Esta información para suerte mía, mi papá Jesús Ramírez al cumplir 90 años de edad tuvo a bien referirla… él ha fallecido… dejándome un amplio patrimonio de relatos, que por su significación y haberlos vivido, contienen la veracidad imprescindible sin cortes comerciales, ni avisos soporíferos, porque todavía hay más, pero no de lo mismo, únicamente novedades sugestivas y singulares.

 

*Escritora, poeta y promotora y difusora de la cultura. Soy tres estuches de monerías y casi un montón de cosas.

Síguela en Youtube: Antologías ferrocarrileras

En Facebook, como Luna Morena Lecturas que Contagian

y en lunamorena.com.mx

 

**Las opiniones plasmadas en las colaboraciones son responsabilidad de cada autor, así como su estilo de escritura. Ecodiario Zacatecas sólo es una plataforma digital para darlas a conocer a sus lectores.

14 recomendaciones
60 views
bookmark icon