Opinión

Andar las vías… | Contra ellas

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Muchas se quedan rezagadas, otras son detenidas o desviadas del camino, por aquéllos resquemores faltos de derecho y sapiencia, olvidando que “el sol sale para todos” …

Luna Morena*

Son contadas las mujeres que reconocen el éxito ajeno, igual la cantidad que impulsa y apoya el progreso del mismo género. Las otras, al enterarse que la que está frente a sus ojos llega con posibilidades para rebasar sus pasos, sus aptitudes e intelecto; se convierten en la “apacible amiga”, aceptando sin verdad la luz inconveniente.

Muchas se quedan rezagadas, otras son detenidas o desviadas del  camino,  por aquéllos resquemores faltos de derecho y sapiencia,  olvidando que “el sol sale para todos”, así como la objetividad que entiende y hace las mejoras indispensables,   donde debe y como debe ser.

Nada se consigue ponerse como resbalón, solo  anotaciones rebajadas  hasta la eternidad a tan  bellacos procederes. Vale distinguir a las féminas de andar entero, e instruido; habría mejores y más adecuaciones de avance por su valiosa mayoría, además de sus aptitudes a desempeñar diversas ocupaciones, sin afectar nada. Cada cual son únicas, fundamentales, e irrepetibles. Pudieran coincidir en aptitudes, pero en el desempeño siempre habrá alguna o más diferencias que no importarían nada,  el toque fino de pies a cabeza lo dice todo.

Mucho se pierde queriendo a toda costa poner sombras encima de quienes eso desconocen, porque su fin es ver hacia adelante jamás a los costados, ni  a la espalda; de hacerlo,  el tiempo  se perdería y la recuperación sería  anulada.

Si algo se gana inmovilizándose entre mujeres, más se ganaría, si entre todas la solidaridad y el civismo fuera su bandera mundial. El poder que tendrían sería de ese tamaño, así como la admiración, y la respetabilidad. No se digan sus logros; rebasarían al varón en mucho a ojos cerrados, por la distinción con que fueron creadas, además de importantes; pues sin ellas no habría crecimiento colorido.

Pelean una igualdad entre el género contrario, pero que  entre ellas para nada existe. Friccionan  la tranquilidad que anda las vías;  toda señora, y muy mujer. Por la jalea real que son, todas pueden caminar enteras, dejando hechos, buenas estampas, y de esta manera recolectar gratitudes.

*Escritora, poeta y promotora y difusora de la cultura. Soy tres estuches de monerías y casi un montón de cosas.

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